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miércoles, 24 de julio de 2013

Un dia cualquiera...



Le conocí una noche como otra cualquiera. Una de tantas en las que una se arregla a conciencia, y sale a darlo todo en la pista de baile... no vaya a ser que el principito de turno ande ese día y a esa hora esperandonos en la barra del bar, con un gin tonic Premium en la mano.

Adelantándome al final de esta historia… he de decir que mi principe no apareció esa noche. Ni esa ni ninguna… creo que, o alguna lista por ahí se ha quedado con dos, o los Disney nos la han vuelto a colar, como siempre.

Pero quien si apareció fue un plebeyo, madrileño y opositor para mas señas, moreno, y de estilizada figura, que prefería el DYC a la Hendriks, y hacía gala de todo su romanticismo piropeandome con frases como tienes manos de oficinista… un derroche de galantería en toda regla…

Aun asi, no sabemos bien por qué, decidí seguirle el rollo y ver si, aunque no fuese a un palacio, me sacaba por lo menos a dar una vuelta por el centro y me contaba dónde quedaba ese sitio llamado Alcorcón, que al final, como Teruel, existir existe...

Y fue ahí mismo, una noche como otra cualquiera, donde una oficinista sin callos en las manos, y un opositor sin un gramo de grasa, decidieron quedar a tomar unas cañas… y, lo que es la vida, hasta donde hemos llegado…

Para alguien como yo, que siempre había creido en el romanticismo de rosas rojas y cenas en restaurantes románticos, con velitas encendidas… estar con alguien como tu no ha sido nada fácil…

No me traes flores jamás, me dices que me quieres una vez al año (que no hace daño), y tu concepto de cena romántica es en el sofá de nuestra casa, con una pizza de por medio, y un partido del Madrid de fondo…

Pero madrugas un domingo si, y otro también, para bajar a comprarme churros con chocolate, te has convertido en un maestro de la tempura, te levantas todos los dias despacito y sin hacer ruido para no despertarme, me dices siempre que soy la guapa de la fiesta, en todas las fiestas… y aquella madrugada lluviosa, de hace poco mas de un año, agarraste fuerte mi mano y no la soltaste hasta que Olivia apareció en nuestra vida, para hacer crecer el tamaño de nuestras ojeras en la misma proporción que el de nuestra felicidad...

Tu y yo sabemos que hoy no es el dia mas importante de nuestra vida… y que el optimismo y los planes a largo plazo no son mi punto fuerte… asi que, aunque estemos aquí, no puedo ni quiero jurarte amor eterno, ni que seremos felices para siempre… y, francamente, prefiero cambiar las perdices por un buen solomillo…

Pero ahora que casi nadie nos oye, te confesaré que a veces, por la noche, cuando cierro los ojos, le lanzo un órdago al destino y a las estadísticas, e imagino una escena que me hace sonreir… y somos tu y yo, en un minúsculo pisito del centro, invitando a nuestros nietos a una paella de domingo.

Te quiero.


El pasado 8 de junio, elpadredelacriatura y yo abandonamos nuestra feliz soltería, dejamos de ser pareja de hecho, y pasamos a serlo de derecho... Estos son los votos que le escribí y leí en una ceremonia corta, pero intensa, sin alianzas en los dedos, ni si-es quiero, pero con mucha, mucha emoción... con nuestra querida (y echada de menos) Plaza Mayor de escenario, y mucha de la gente que nos quiere, y a la que queremos, de testigos... y una celebración posterior, íntima y muy familiar, sin barras libres, ni bailes hasta el amanecer... pero con mucho, mucho amor, rodeados de nuestros padres, hermanos y sobrinos, y una protagonista indiscutible, Olivia, la verdadera, y única razón de todo esto...


P.D: os he echado mucho de menos amigas de la blogosfera... pero estos meses han sido bastante estresantes y la vida no me ha dado mas de si... lo siento. Sé que me he perdido miles de cosas, cumpleaños de algunos ciber amigos de Olivia incluidos, pero espero que me perdoneis, y poder ponerme al dia pronto...

martes, 11 de diciembre de 2012

MALOS TIEMPOS PARA LA LIRICA (O PARA ESCRIBIR EN UN BLOG)


Ayer, además de los menús del fin de semana, iba a escribir una entrada guay. Una entrada que explicase lo bien que me lo había pasado en mi "vuelta a la vida social". El viernes pasado, por primera vez, en muchos meses, iba a salir a cenar con mis amigas.

Lo tenía todo planeado... para mi resurgir cual ave fénix, había reservado un restaurante molón en el centro. Tenía pensado el modelito desde hace semanas. Podía plantarme esos tacones que estaban guardados en el fondo del armario, y que mi condición de madre cangura desaconsejaba ponerme. No tenía que pensar si el vestido elegido me permitía amamantar facilmente a mi princesa en la vía pública, y podía aparcar los sujetadores de lactancia, por alguno menos antimorbo.

Mi plan era el siguiente: baño a las 7.30, cama y teta para convertir al bichito en bella durmiente a las 8, coger el metro a las 9, y estar radiante en el restaurante a las 9.30. Volver en el último metro a eso de la 1, llegar a casa de 1.30 a 2, y cuando la princesa se despertase de su letargo a eso de las 3 o 4, tener su tetita lista y al dente. Si se despertaba antes, ahí estaba elpadredelacriatura para achucharla mucho y que se volviese a dormir.

Nada podía salir mal, ¿verdad? Ja.

Escribo esta entrada desde el ordenador de mi trabajo, después de no venir desde el miércoles...

La bronquiolitis leve se volvió aguda, y si a eso le sumamos una otitis, ya tuvimos el pastel montado. El jueves por la noche estuvimos en urgencias, después de unos cuantos aerosoles, estilsona y no se cuánto mas... consiguieron que la saturación mejorase y la mandaron a casa, con la condición de que al dia siguiente la valorase su pediatra. Y al dia siguiente valoró que estaba muy mal, asi que al hospital otra vez. Perdí la cuenta de cuantos aerosoles le pusieron esa noche, y de cuantos jarabes, antibióticos y no se que más le chutaron. Le hicieron hasta una radiografía para descartar que tuviese neumonía (que no la tiene, todo no podía salir mal). Se durmió exhausta por no poder respirar, y porque llevaba no se cuantas horas llorando histérica queriendo arrancarse las gafas del oxígeno. O la mascarilla de los aerosoles. Estaba aterrorizada. No quería ni que me acerque a limpiarle los mocos, porque temía que le fuese a hacer alguna perrería mas...

Nunca había visto a mi hija llorar así. Jamás. De hecho, puedo contar con una mano las veces que la he visto llorar, y aún así me sobran muchos dedos. Siempre nos hemos adelantado a su llanto, y al verla quedarse afónica de tanto llorar, yo me quería morir. Puedo decir que, hasta la fecha, la noche del viernes que pasamos las dos en la sala de observación de urgencias fue la peor de mi vida, y supongo que también de la suya. Intentaba todo el rato quitarse las gafas del oxígeno, que yo le volvía a colocar y ella lloraba como si la estuviese matando. Me miraba con cara de susto, sin entender por qué su mamá le hacía eso. Se dormía en mi regazo, y buscaba consuelo mamando, pero cada vez que notaba que se le movía lo de la nariz, vuelta a empezar. Y cuando por la mañana, se quedó dormida de puro agotamiento durante 4 horas seguidas, y nos dijeron que nada le había hecho efecto, y tenía que quedarse... aprovechando a que ella no se enteraba, elpadredelacriatura y yo nos abrazamos y rompimos a llorar. Elpadredelacriatura no es un hombre de lágrima facil... le he visto llorar en muy, muy, contadas ocasiones... pero desde que ha sido padre, todo lo relacionado con su nueva familia, todo, mas o menos importante, le hace llorar como un niño. Eso le honra, y mucho.

Una vez nos subieron a planta, empezó a remontar muy bien. Le quitaron el oxígeno, y le empezaron a alargar los aerosoles. Ayer por la tarde nos dieron el alta, y volvimos a casa felices, pero agotados. Hemos tenido suerte. Creo que durante 3 dias y 3 noches no he dormido mas de 2 horas en total. Y tirando por lo alto. No me he movido de la habitación ni para ir a ducharme porque Olivia no quería comer nada mas que teta, y no paraba de buscarla porque además era su único consuelo. ¿Cómo me iba a ir por la noche y quitarle lo único que la calmaba? elpadredelacriatura me miraba y me decía que iba a terminar poniéndome enferma de agotamiento, y, si os digo la verdad, si hubiese estado algún dia mas ingresada, tendría que haberme ido a dormir a casa algo, porque ayer llegué al límite y realmente no podía mas. Desde aquí hago un llamamiento a quien se encargue del mobiliario de las plantas de pediatria de los hospitales para que reconsideren poner una cama para la madre o el padre que se queda ingresado con su hijo. No creo que cueste tanto. Una persona adulta, que no esté muy grave, se puede quedar por las noches sola si quiere. Un bebé o un niño no. Sé que hay hospitales en los que incluso hay cama y cuna de colecho, que la verdad a nosotras nos hubiese ayudado mucho. ¿Qué hubiese pasado si Olivia estuviese ingresada una semana? ¿o meses? ¿cuánto tiempo aguanta una persona pasando las noches sentada en un butacón con su hija en brazos porque está tan malita que no quiere estar en otro sitio que en tu regazo mamando? pues no lo se... yo he estado 3 dias, y forzando mucho la máquina, y no creo que hubiese aguantado mucho mas.

En fin, que ya se terminó. Ahora esperemos que se recupere bien, y no tenga una recaída. Va a estar un tiempo sin ir a la Escuela Infantil, hoy y mañana se queda con su papá en casa que se ha cogido vacaciones para cuidarla como se merece, y a partir del jueves, si el pediatra nos dice el miércoles que todo va bien, se quedará con los abuelos, hasta, por lo menos, la vuelta de Navidades. Creo que eso le sentará bien. Le ha cambiado el carácter. Siempre se ha despertado con una enorme sonrisa... y ahora abre medio ojo y ya está llorando. Espero que vuelva a ser ella. No paro de sentirme culpable por no haber sabido ver que estaba tan enferma... por trabajar y llevarla a la Escuela Infantil siendo tan pequeña... y por miles de cosas mas. Creo que el sentimiento de culpa viene en el pack de la maternidad, y es algo muy dañino, pero no puedo evitar sentirme así, y pensar en si le quedará algún trauma por esto, o alguna secuela por la mierda de la bronquiolitis.

Ahora solo espero que todo esto pase, y que llegue pronto el fin de semana para poder darle a mi gordita los mimos que se merece, y descansar algo mas. Estoy en el curro como una zombie que ni los walking dead... pero en fin, esto es así.

A tomas las mamás blogueras, gracias por escribir y hacerme mas amena la estancia en el hospital. No estaba con mucho ánimo de comentar... pero lo iré haciendo según tenga tiempo que ha habido varios post muy interesantes :)

Y ahora os dejo, que el deber (laboral) me reclama.

Besos!






miércoles, 5 de diciembre de 2012

FELIZ


He cumplido un año mas. Otro año mas. Si. Hasta hace bien poco los años de mi vida se sucedian con gloria, y alguna pena, entre cubatas y bailes discotequeros. Unos años celebraba mi cumple con mas afán, y otros con menos… pero si lo celebraba, lo celebraba.

Llevo tres cumpleaños, por uno u otro motivo, sin un cubata en mano. Hola, me llamo Verosa y llevo tres cumpleaños sobria. Pues si, asín es…

Mi 30 cumpleaños se celebró con un mega fiestón en nuestra (antigua) flamante morada en el Madrid de los Austrias… creo que fueron mas de 30 personas en un piso de menos de 70 metros cuadrados… me pasé cocinando tres días (porque yo lo de invitar a la gente a comer precocinados nunca lo he llevado bien) y otros tres comprando botellas y botellas de alcohol, de los que no quedó ni gota. En aquélla época servidora estaba a régimen y lo cumplía a rajatabla (jajaja, me da la risa solo de acordarme). Ni bebí ni caté la comida. De regalo tuve unos kilos menos, pero unos cuantos sudores me costó.

La llegada de los 30 supuso una revolución hormonal y mental en mi (y en elpadredelacriatura por contagio, aunque él los 30 ya los tenía mas que cumpliditos…) y a partir de ahí la idea de tirar el régimen y los 11 kilos menos a la basura… y hacer aumentar el michelin de mi barriga hasta límites insospechados empezó a rondar nuestra cabeza… la llamada de la naturaleza en toda regla, vaya.

Y tanto llamó, tanto llamó… que al final la escuchamos.

Mi 31 cumpleaños lo pasé en el mismo piso, pero en la cama con unas anginas de caballo y acompañada de un triste paracetamol porque mi médico de cabecera no me quería mandar antibiótico dado mi estado de “buena” esperanza… una incipiente barriga comenzaba a hacer que los vaqueros me apretasen, y el (futuro)padredelacriatura me trajo la mejor tarta de queso del mundo que pudo encontrar para sobrellevar mejor las naúseas y los dolores gargantiles. Por aquélla época creo que la báscula ya me daba bastante igual… y no digamos los cubatas, que solo con olerlos huía como alma que lleva el diablo al baño a echar hasta la primera papilla…

Mi 32 cumpleaños ha sido hace escasos días… hemos cambiado el flamante piso en el centro de todo, por uno modosito en el extrarradio de nada... sigo sin poder beber, a no ser que quiera que la princesa se coja una moña de cuidado... pero eso si, engullo todo lo que me da la gana (y mas) y tengo un tipin que ni en mis tiempos de quinceañera... y creo que de todos los que han pasado, es el cumpleaños que menos me ha importado (debido al inmenso cansancio que recorre mi cuerpo, y a que ya no me miro el ombligo ni para saber si sigue en el mismo sitio), y el que, sin embargo, he vivido con mayor felicidad. Porque si, soy feliz. Soy mucho mas feliz. Y no me hace falta ni una gota de alcohol para reirme a carcajada limpia. No necesito una discoteca con una musica atronadora para darlo todo en la pista de baile (de mi cocina). No me hacen falta 30 personas brindando por mi en casa para celebrar algo. Llegar a casa y que tu nena te sonría, te eche los brazos, e intente con sus manillas de trapo levantarte la camiseta para buscar su mas preciado tesoro... no hay nada como eso.

Durante años he estado buscando un no se qué, qué se yo... que mira tu por donde, sin quererlo, ni saberlo, ya encontré. Me siento realizada como madre... todo lo realizada que no me he sentido nunca con nada. Siento que pertenezco a un sitio, siento que he formado una familia. Que importo y soy imprescindible para alguien. Que soy poderosa. Que soy una mujer.

Y sobre todo, me siento feliz, muy feliz. Asi que lo siento por los que no les guste, y me alegro por los que si. Como cantaba Silvio Rodríguez...

Soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen
por este día, los muertos de mi felicidad


Nota aclaratoria: este post lo había escrito hace unos días, pero por uno u otro motivo no lo había publicado... sigo siendo muy feliz, si, pero estos dias lo soy un poquito menos porque elcuartetodelamuerte ayer se tornó en quintetodelamuerte, sumándose a todos los síntomas la muy querida fiebre (bienvenida al grupo fiebre!)... y ayer, después de una excursión de elpadredelacriatura y Olivia por diversos centros buscando un pediatra que no estuviese de huelga (desde aqui todo mi apoyo a la sanidad PÚBLICA madrileña, para que siga siendo así, PÚBLICA y UNIVERSAL) nos dijeron que la princesa tenía bronquiolitis. Aunque leve, pero bronquiolitis al fin y al cabo. Para las que aún no os hayáis sumergido en el maravilloso mundo de los ventolines... os advertiré que dan mas subidón que una anfeta. En ninguno de mis años discotequeros he visto a alguien dar mas botes que mi hija esta noche. Mis ojeras lo atestiguan...  :(

lunes, 3 de diciembre de 2012

MENÚ BLW 1-2 DIC 12 (Y MAS)



Volvemos a los menús...

Estamos muy cansados y poco imaginativos (mal, muy mal!) así que este fin de semana ha sido un poco mas de lo mismo... Olivia está en plena ebullición dentil, y cada vez que hay un diente a la vista... se desencadenan los mismos síntomas:

Conjuntivitis+toses+mocos+nodormir


Elcuartetodelamuerte lo llamo yo...

No se donde leí (¿a tuamigoelbarbas quizás?) que no está para nada demostrado que la salida dental duela, ni que produzca fiebre, ni malestar, ni mocos, ni ná... que es un proceso natural como otro cualquiera, y que coincida con elcuartetodelamuerte es una mera coincidencia...

Yo no sé... la verdad que los virus de la guardería causan estragos, y eso unido al frío, pues para qué queremos mas. Pero igual (y digo igual... que yo en esto no tengo pruebas científicas y no puedo aportar datos) cuando un jodío dientecito asoma su linda cabecita... se produce una bajada de defensas y ahí los virus campan a sus anchas por el cuerpo de mi princesa... y no hay teta que valga...

Lo que si sé es que cada vez que elcuartetodelamuerte llega, las ojeras de elpadredelacriatura y servidora crecen hasta límites insospechados... y así estamos...

En cualquier caso, no nos podemos quejar. La que peor lo pasa con esto es la pobre Olivia, y aún así, todos los días nos regala una enorme sonrisa. Además, quitando elcuartetodelamuerte, a día de hoy (y toco madera) de momento no ha tenido nunca fiebre, ni ha estado tan pocha como el resto de los compis de su clase, que mas de uno y de dos han pasado varias veces por urgencias, alguno con ingreso y todo. Que miedito. Esto, junto a poder comer kilos y kilos de chocolate (o pizza) sin engordar ni un gramo, es de lo que más mola de seguir teteando :)

En fin, me dejo de rollos y retomo el tema del post... por cierto, entre semana, en la Escuela Infantil come triturados, pero todas las tardes elpadredelacriatura y Olivia meriendan juntos en casa fruta (mira qué buenos hábitos está inculcando en su papi), con lo cual entre semana también va practicando... y avanza muy, muy rápido!

01/12/12:

Desayuno: torta de arroz sin sal con aceite y gajos de manzana. Lo de la torta sin sal no le va mucho, la verdad...

Comida: fuimos a comer a casa de sus tios, que preparó un pollo guisado muy rico, con verduras y arroz. Olivia se zampó pan, tiras de pechuga de pollo a la plancha y brócoli al vapor. La verdad que ese día poco comió... entre que allí no teníamos trona y le íbamos dando nosotros los trozos sentada en la silla de paseo, y que molaba mas mirar a los tíos y a su primo, pasó un poco del tema. Así que teta a tutiplen.

Merienda: teta, salimos tarde de allí, y nos fuimos a hacer unas compras, y en fin... no dió la cosa pa mas.

02/12/12:

Desayuno: rebanadas de pan con aceite, gajos de manzana y naranja. La naranja era novedad... y... le gustó! le corté dos gajos grandes, y la cogía y la chupaba que daba gusto. Ponía cara de uy! que acido está esto! pero no os creais que lo soltaba... tan feliz que estaba ella exprimiendo su naranjita.

Comida: Pechuga de pollo a la plancha (era lo que había en la nevera...) con zanahoria y brocoli. La zanahoria en lugar de cortarla en bastones, la pelé y la corté a lo ancho en dos trozos gordos. La verdad que mucho mejor... los cogía y los chupaba, chupaba y chupaba hasta que algo se zampaba. Del brócoli lo que mas le sigue molando es el tallo. Al pollo ese día le hizo menos caso.

Merienda: pera y naranja.


Avances y cambios:

Come mas conscientemente. Antes cogía un trozo, se lo acercaba a la boca, se le caía, cogía otro trozo, se lo acercaba, se le caía, y asi todo el rato... ahora coge un trozo, se ayuda con la otra mano, se lo lleva perfectamente a la boca, y se tira un buen rato con él, chupándolo y mordisqueándolo, e incluso tragando. La fruta y la zanahoria se la come. El plátano le gusta mucho y la pera también. La carne la chupa, pero masticarla es mas complicado... tiempo al tiempo.

Al principio hacía una cosa muy curiosa... cuando la sentábamos en la trona, al ponerle la comida en la bandeja... volvía la cabeza y miraba hacia atrás como si no quisiese nada (como cuando le intentas dar puré a un niño y no quiere). Nosotros la dejábamos, y a los pocos minutos ya empezaba a coger la comida y a probarla. Tengo la duda sobre si era porque no estaba preparada o yo que se, pero supongo que si no quisiese, o no estuviese preparada, no habría cogido la comida... porque nosotros no se la damos, se la ofrecemos y ella puede cogerla o no. Y si mostrase la mas minima incomodidad, la habríamos bajado corriendo de la trona, y a otra cosa mariposa. Aún así, me queda la duda (como buena madre primeriza, vivo en la duda y la culpabilidad constante), Ahora eso ya no hace ese gesto (de ahí mi duda a si no la hemos forzado, o si antes no estaba preparada, o que se yo) y se lanza a coger directamente todo lo que le ponemos.

(Aviso de antemano que no leáis esta parte del post mientras desayunáis). El fin de semana ha estado estreñida. Ya había leído que con la introducción de la AC (alimentación complementaria) algunos niños se estreñían. Sobre todo los niños que toman LME, que nunca, nunca, están estreñidos. De momento, como su alimentación principal sigue siendo la LM, no había notado gran cambio... y menos el fin de semana, que el 99% es teta y el resto lo que guarrea con la comida. Pero el domingo, cuando llevaba todo el finde si dejar sorpresa en el pañal... nos extrañamos... y confirmamos nuestras sospechas cuando vimos que, sentada en la trona, se ponía roja como un tomate y empezaba a llorar de repente. Pobrecita. Le costó dios, y ayuda, y algunas lágrimas (suyas, y mías, que yo soy muy sensible, y lloro hasta con la caca de mi hija, jajajaa) evacuar. Eso si, tan pronto como se quitó ese tapón de encima... se puso a soltar que daba gusto, y casi tuvimos que meterla directamente en la bañera por la plasta invasora que desbordó un rato mas tarde. A ver qué tal hoy... de momento vamos a suprimir el plátano y la manzana de las meriendas, y le dejaremos pera y naranja... y si vuelve a atascarse, le daremos a probar ciruelas a ver si le molan.

...................................

Como propósitos y tareas del fin de semana que viene, en lo que respecta al BLW, me propongo variar la comida, y pensar en recetas mas divertidas... y, en lo que no respecta al BLW, montar el árbol de Navidad... y dar un paseo los tres por el centro de Madrid, e ir de cañitas a nuestro antiguo barrio para enseñarle a Olivia dónde fue gestada ;)  yyyyyy, como super novedad... y por primera vez en más de 7 meses (chan chan).... ¡salir a cenar con mis amigas sin tener llevar pañales en el bolso! (y no, Olivia todavía no sabe hacer pipí en el WC). Pero todo esto, os lo ampliaré en el siguiente post...

Por hoy, poco más... a ver qué tal dormimos (o nodormimos) esta noche con elcuartetodelamuerte... si no doy señales en unos días... será que me ha vencido.

Besos!



lunes, 5 de noviembre de 2012

¡GRACIAS!

Olivia ha cumplido 6 meses.

¿6 meses ya? si... 6 meses ya... y con sus 6 meses, también ha hecho aparición su primer diente y parte del otro. Mi bebé se hace mayor a pasos de gigante, lo cual es bonito, pero da miedo a la vez...

Estos 6 meses son motivo de celebración por partida doble: por los 6 meses que llevamos juntas, y por haber cumplido 6 meses de lactancia materna exclusiva. Y me siento especialmente orgullosa de haberlo conseguido. Dar la teta a mi hija es algo con lo que he soñado desde que la rayita nos dijo si, y me ha costado conseguirlo. Nos ha costado conseguirlo, mejor dicho. Pero tanto ella como yo nos hemos peleado por esta lactancia, y aqui estamos, 6 meses después, disfrutándola dia a dia. Alimentar a mi hija con algo que sale de mi propio cuerpo... hacer que crezca, que pase de 3 kilos a más de 7... saber consolarla, dormirla, calmarla... solo con mi cuerpo... te da un empoderamiento... que yo, chica insegura donde las haya, siento que me he convertido en toda una mujer fuerte y capaz de cualquier cosa. ¿Y todo eso con la teta? pues si, ya ves qué cosas...

A partir de ahora iniciamos una nueva etapa con la alimentación complementaria, que afronto con ilusión y, para qué negarlo, algo de respeto (a veces pienso, con lo bien que nos va con la teta... ¿para qué cambiar?).  Pero vamos, como la OMS y la AEPED recomiendan que se mantenga la lactancia durante, al menos, 2 años, espero y deseo que me queden muchos post sobre este tema. Por algo este blog se llama como se llama :)

Mis principios en la lactancia no fueron una maravilla... ni mucho menos. Grietas, mastitis, ingurgitaciones.... estuve a punto de tirar la toalla tantas veces... pero otras tantas miraba a Olivia, la veia sana y feliz... buscaba su teta como si le fuese la vida en ello... ¿cómo iba yo a negarsela?

Que después de un comienzo horrible, hayamos llegado hasta aquí, me hace querer dar las gracias a mucha gente... como por ejemplo...

Gracias a tuamigoelbarbas... ¿y quién es tuamigoelbarbas? tuamigoelbarbas es ni mas ni menos que Carlos Gónzalez, que ha sido así bautizado por elpadredelacriatura (al principio lo llamaba tuamigoeltalibán, pero como le ha terminado cogiendo cariño, ha pasado a ser tuamigoelbarbas).
Tuamigoelbarbas es un pediatra autor, entre otros libros, de Un regalo para toda la vida. Es algo así como el ABC de la lactancia materna. Como tuamigoelbarbas indica en él, no es un libro para convencer a nadie a que dé la teta a su hijo. Es un libro para que las que queremos dar la teta, sepamos cómo, y sepamos solucionar los posibles problemas que pueden surgir al hacerlo… yo, a estas alturas de la película, después de 6 meses, aún lo consulto en numerosas ocasiones aunque la verdad es que me lo sé prácticamente de memoria. Lo dicho… el ABC. La lectura además es rápida y amena… y, las que os animéis a leerlo, enseguida descubriréis que tuamigoelbarbas tiene un tono irónico que engancha (aunque según elpadredelacriatura, donde digo irónico mejor decir radical, o talibán... elpadredelacriatura y tuamigoelbarbas tienen una relación amor-odio muy curiosa... pero se que el fondo, no pueden vivir el uno sin el otro... ¿verdad cariño?).
Tuamigoelbarbas me abrió los ojos a un nuevo mundo maternal. Tras Un regalo para toda la vida vino Bésame mucho o cómo criar a tus hijos con amor. Otro clásico básico. Otro regalo para mi y para Olivia, que se beneficia todos los días de esa lectura. Bésame mucho no aporta nada nuevo, no da ninguna fórmula secreta. Solamente nos abre los ojos a las madres, nos indica que huyamos de todas las imposiciones que durante años nos vienen diciendo abuelas, madres, tías, primas, vecinas con hijos, vecinas sin hijos, pediatras, enfermeras... que sigamos nuestro instinto. ¿Y qué dice nuestro instinto? nuestro instinto dice que cojamos a nuestros bebés, que les besemos, que les achuchemos, que les queramos a más no poder, que los consolemos, que durmamos con ellos... Los hijos no se malcrían por quererlos mucho. No conozco a ni una sola persona que tenga un trauma porque su madre le besaba y le abrazaba mucho. Pero las consultas de los psicólogos estan llenas de personas que sufrían justo lo contrario. Olvidemonos de este mundo de locos en el que criar bien es gritar y criar mal besar.
Después vino Mi niño no me come (que no hace falta que tu niño no te coma para leertelo... mas bien al contrario, si te lo lees de antemano, te ahorrarás ese problema, si es que existe alguna vez fue un problema...), Entre tu pediatra y tú y varias lecturas mas...
Al final, lo que viene a decir tuamigoelbarbas en todas estas obras es un mensaje muy claro y muy sencillo... que al final, no hay que hacerle caso ni a él ni a nadie... "tranquila, tu hijo y tú sabréis muy bien lo que tenéis que hacer". Amén.

Gracias a Claudia Pariente, de Papá Conejo-Mamá Piojo y Entremamás por responder tan rápido y tan cariñosamente a mi email desesperado pidiendo ayuda para no mandar la lactancia materna a la mierda (y gracias a Silvia, prima de elpadredelacriatura, por facilitarme su dirección. Por cierto! Silvia es mamá de día, asi que si a alguien le interesa...).

Gracias también a Eloísa, de Una maternidad diferente y Oh! la Luna, por decirme que podía ir a verla cuando quisiese. Por recibirme desinteresadamente y atenderme con cariño. Por escucharme y comprenderme. Por ayudarme. Por conseguir que saliese de allí con grietas, si... pero con la convicción de que estábamos en el buen camino. Y que lo podíamos conseguir. Y lo conseguimos. Y porque 4 meses después, cuando volví a tener dudas sobre cómo compaginar lactancia y un trabajo que me tiene 11 horas al día fuera de casa (lo cual a simple vista parecía imposible) me dió las claves para hacerlo... y aquí estamos. Y aquí seguimos.
Si alguna vez tuve dudas sobre qué necesidad había de que existiesen las asesoras de lactancia... os puedo asegurar que al conocer a Eloísa, se me disiparon todas.

Gracias a Suu, de Construyendo una familia, por hacerme pasar muy buenos momentos leyendo su blog, por dejarme "copiarla", por dejarme alucinada sobre cómo consigue dar la teta a dos hijos, esperar a un tercero, y trabajar fuera de casa, sin morir en el intento. Por responder a todas mis dudas. Por darme cariño y ánimo. Por ser como es.

Y gracias en general a todas esas mamis blogueras que con sus experiencias te hacen sentirte más acompañada. En la aventura de la lactancia, y la maternidad... rodearse de gente que entiende este mundo como tu lo haces, te hace sentirte menos bicho raro...

Gracias a mis amigas, por dejarme llorar durante horas, y, aun no teniendo hijos, oirme hablar de teta, pañales y babas unas cuantas horas mas. Y a las que si los tienen, por compartir conmigo su experiencia, sin dar consejos, ni juzgar. Por abrirme camino. Y por decirme que si, que estar toda una tarde sentada en un sofá, con la teta fuera... era lo normal...

Gracias a mi madre, por criar sola a 5 hijos, y seguir viva para contarlo. Y seguir teniendo ganas de criar a nietos (si le dejan) ;)

Gracias a mis  5 sobrinos, por ser mi primera incursión en el mundo maternal, y ser maravillosos... y a mis hermanos por hacerlo posible.

Gracias a elpadredelacriatura por apoyarme todos estos meses. Por haber acabado sabiendo de teta casi casi tanto como yo. Por mirarnos con dulzura cada vez que Olivia está mamando. Por hacer un curso acelerado de conservación de leche materna. Por ser un experto en dar biberones (cosa que me parece dificil, porque yo nunca he dado ni uno solo). Por limpiar y esterilizar todos los días todas las partes de la máquinainfernal, digo, el sacaleches. Por hacer de todo para que yo no tenga que hacer nada mas, y nada menos, que alimentar a su hija. Porque no le ha hecho falta leer ni un solo libro para saber y sentir que la crianza con apego era el único camino que quería seguir. Por salir del armario y proclamar con orgullo en su trabajo que es feliz de colechar con sus dos nenas, y que venga alguien a decirle lo contrario. Por decirme el dia que me conoció que lo que él aspiraba en su trabajo era a tener un buen horario para poder estar con sus hijos... y, 7 años después, tenerlo y cumplirlo. Por ser el mejor padre del mundo. Y por ser el mejor compañero también.

Y, por último, y no menos importante... gracias a Olivia, mi princesa de boca de fresa, mi bichito. Gracias por pelearte por tu teta tanto, que no pude resistirme a dártela. Por enseñarme que el paraíso existe, y que, aunque a veces cueste un poco conseguirlo, merece la pena. Por mirarme mientras mamas con una dulzura que no sabía ni que existia. Por sonreirme cada mañana. Por tener una piel tan suave. Por oler tan bien. Por quererme con locura, sin exigencias y sin condiciones. Por tener una confianza ciega en mi. Por hacerme querer ser mejor cada día. Por darle sentido a mi vida. Por ser mi hija.

Gracias de verdad. Gracias.





viernes, 2 de noviembre de 2012

GRANDE MILA!

Nos ha dejado una mamá de las grandes.

Una mamá de las que les cambia la vida, y se reinventan a si mismas. De las que vuelven al cole con mas ilusión que un niño. De las que descubren que en tu salón hay pinkis. De las que pasan a llevar turbante con más estilo que la jequesa. De las que guardan la receta de las garrapiñadas, y la mejor ensaladilla del mundo.

Nos ha dejado una mamá grande. Y sé que es una mamá grande, porque ha dejado a una hija grande.

Ayer amiga, cuando te abracé en el tanatorio, sentí que nos habíamos hecho mayores de repente. Nos hemos hecho adultas. No se en qué momento hemos pasado de bailar en la tarima de Fun (o rodar por las escaleras) a estar aquí, pariendo a hijos, y despidiendo a padres. El ciclo de la vida, que tiene estas cosas...

Mila se ha ido muy guapa. Con su peluca nueva, y sus uñas pintadas. Con su cuerpo lleno de besos y masajes. Cuidada como sólo una hija puede cuidar a una madre. Porque los padres queremos por encima de todo a nuestros hijos. Pero los hijos también quieren por encima de todo a sus padres. Solo hay que verte a ti para saberlo.

Mila se ha ido y te ha dejado huérfana, pero también nos ha dejado un poco huérfanas a todas.
Desde donde esté, se que te está mirando tranquila y orgullosa. Orgullosa de ver que su hija se ha convertido en una mujer. Y tranquila porque sabe que se las apañará bien. Y te lo digo yo, que de esto de madres e hijas algo sé...

Hoy estoy triste porque no puedo acompañaros... así que amiga, dale un beso grande a Mila de mi parte. Y otro pequeñito de parte de Olivia, que se acuerda muy bien de aquella señora tan maja y tan elegante con su turbante morado.

Dile que la vamos a echar mucho de menos. Y dile también, en bajito y sin que nadie lo escuche, que no se preocupe... que le vamos a buscar un yerno guapo y buen mozo, que le dé muchos nietos ;)

Grande Mila. Muy grande.

jueves, 18 de octubre de 2012

LA SOLEDAD DEL PUERPERIO

Mi amiga Amaya, feliz mamá presente (y futura!) y yo hablábamos el otro dia del puerperio… (puerperio, vaya palabro… para los profanos en el tema diré que puerperio es el periodo de 40 dias siguiente al parto… y la mujer que vive, o, mas bien, sufre, el puerperio, es la puérpera).

Amaya, como mujer que espera (y desespera) por segunda vez, me decía que el dichoso puerperio es lo que le daba mas miedo de tener que volver a pasar… y… qué quereis que os diga… tiene toda la razón. Yo siento lo mismo.

Una vez pasado el parto, las hormonas hacen su labor… y casi, casi (casi) te olvidas de él. Lo que viene después es tan, tan jodido, que llegas a desear parir una y mil veces con tal de que el dichoso infierno, digo, puerperio, termine de una vez…

Otro día hablaré mas a fondo del parto de Olivia, pero como una no llega al puerperio sin haber pasado por ello, resumiendo, he de decir que, si me preguntas ahora, te diré que tuve un parto estupendo. Eso si, si rebobinas la película 5 meses y medio atrás, me verás con cara de agotada, toda sudorosa, mirando a elpadredelacriatura y diciéndole (o mas bien, gritándole) –la próxima vez va a parir tu (piiiiiiiiiiiiii) madre- (y que me perdone mi suegra, que la pobre no tiene la culpa de nada). Y tengo a la Dra. Medina de testigo.

¿Que qué ha pasado por en medio para que cambie tanto la peli? Pues nada mas, y nada menos, que la señora Oxitocina (todopoderosa ella) y el puerperio.

Cuando estás con tu bombo… te cagas de pensar en el parto. Pero cagarte literal. Ahora bien… la naturaleza, tan sabia ella, hace que acabes tan hasta los (piiiiiiiiii) de tu barriga, de tus deformes tobillos, de los dichosos pantalones con cintura elastica, y del balanceo a lo Fraga que haces al andar… y, como por arte de magia, de un dia para otro el parto pasa de ser algo que no quieres ni ver, a desearlo con todas tus fuerzas. Quiero parir. Y lo quiero ya.

Así que pares, y, de golpe y porrazo, de ser una embarazada para ser una puérpera.

Y en ese mismo momento… (o igual no en ese, pero en los dias siguientes seguro) te das de golpe y de frente con la cruda realidad. Muy muy cruda.

Nada es como te lo habías imaginado, y nada es como habías leido. La imagen de ti misma, monisima, enfundada en un camisón blanco, con tu dulce bebé mamando, y una sonrisa de oreja a oreja mientras recibes a las visitas, está mas alejada de la realidad que la historia de Ricky Martin, el perro y la nocilla.

Para empezar, el camisón no es blanco, es azul. Y si te levantas de la cama con él, se te ve el culo porque está todo abierto por detrás. Si, por detrás, cosa incomprensible, porque, al menos que yo sepa, las tetas no las tenemos en la espalda. Asi que imaginaros tener que dar la teta con eso… misión imposible. Aprovecho desde aquí a hacer un llamamiento a los que llevan el tema del camisoneo de los hospis… que, por favor, creo que no les costaría mucho hacer unos camisones cerraditos por el culete y abiertitos por el escote para las señoras recién paridas. Porque mucho promover la lactancia materna en los hospitales, y luego la primera piedra nos la ponen allí mismo con el camisoncito de marras.

Pues eso, camisón que es el anticamisón, sonrisa que no es sonrisa, dulce bebé que no es tan dulce (o nada dulce de hecho) y tu, que lo único que tienes de mona es el pelo que no te ha dado tiempo a depilarte.

Y, si como yo, a tu bebé le ha dado por querer venir al mundo en plena madrugada, las ojeras que tienes ya no se te van a volver a quitar. Jamás.

Ahí estás tu, intentando que tu bebe, que no para de llorar, se agarre a la teta. Y no se agarra. Y si se agarra te duele. Y si te duele lo quitas. Y si lo quitas, llora. Y vuelta a empezar. El teléfono no para de sonar. Elpadredelacriatura intenta atenderlo como puede. Empieza a llegar gente. Abuelos, padres, tíos, primos. El teléfono sigue sonando. Todo el mundo quiere coger al bebé. No paran de mirarte para ver si lo sueltas y se lo dejas de una vez. Tu estás zombi. La gente habla y ni te enteras de lo que dicen. Llevas casi 24 horas sin dormir, y no puedes mas. Tienes las uñas negras de sangre, el anticamisón manchado, el pelo enmarañado, dolor hasta en el higadillo, y unas ganas de llorar que no puedes con ellas. Y lo de llorar no es precisamente de emoción, noooo… quieres llorar de agotamiento, de angustia, de estrés, de quiéncoñomemandariametermeenesto, de pena, de rabia… y de no sentir por tu bebé nada mas que ganas de que se duerma y te deje en paz un rato.

Ese es el panorama de la puérpera… y lo peor, es que no mejora. Llega la noche, e intentas dormir. Ahora que se ha ido todo el mundo, igual puedo… pero tu bebé, estresado de haber pasado de estar calentito en la barriga de mamá, a oscuras, sin hambre ni frío, a ir de brazo en brazo como si fuese un trofeo… empieza a llorar. Y mira tu por dónde, ahora si que no hay ni una de las visitas que durante el día estaban deseando que se despertase. Ahora te lo comes tu. Debe tener hambre, no ha mamado nada. Te levantas el anticamisón manchado (que por supuesto no has tenido tiempo de cambiarte por los camisones monisimos que habías traido en la maletita… y que ahí es donde se van a quedar) y te lo intentas enganchar por no se cuánta vez. Y no se engancha. Y sigue llorando. Y entonces, empiezas a llorar tu. Sin parar. El agotamiento puede contigo y empiezas a soltar todo. Elpadredelacriatura te mira sin saber muy bien qué hacer, te abraza pero no consigue consolarte. Le pides que por favor llame a algún enfermero. Y lo llama.

Llega el enfermero (digo enfermero, porque en mi caso, fue un santo varón enfermero el que aguantó estoicamente mi llanto durante dos horas, a mi lado y sin moverse aquella primera noche. Un monumento para él), y le dices que tu bebé no come, que no ha comido nada, que se va a morir de hambre, que no sabes si tienes leche, que no sabes si tienes nada, y que como esto siga así al final la que se va a morir vas a ser tu…

Te intenta ayudar, pero el bebé se ha vuelto a dormir (sin comer otra vez). Te dice que esperes a que se despierte y lo vuelvas a intentar. Y que aprovechéis tu y elpadredelacriatura para dormir un poco también. Se va y os volvéis a quedar solos los tres. El bebé en su cuna, elpadredelacriatura en su sofá y tu en la cama. Cierras los ojos, a ver si de una vez consigues dormir… y escuchas a tu bebé respirar. Hace ruido. Parece que se ahoga. Te levantas. Lo miras. Compruebas que está vivo. Te vuelves a acostar. Vuelve a hacer ruido. Te vuelves a levantar… y así una y otra vez… hasta que amanece. Otro día sin dormir, y ya van dos.

Te levantas, vas al baño y te miras al espejo. Casi te caes del susto. Empiezas a llorar otra vez.

Llega el día de irse a casa, y nada mejora. El bebé sigue sin agarrarse, y a ti no te sirven los vaqueros que te llevaste para salir del hospital. Otra cosa que se queda en la maleta. Vuelves a la cintura elastica.

Piensas que en casa, en tu territorio, todo irá mejor. Te encierras en la habitación y piensas que de ahí no sales hasta que ésta que está aquí se ponga a mamar. Y lo consigues. Si. Pero a costa de unas grietas que se abren y empiezan a sangrar. Y duelen. Duelen mucho. Duelen tanto que en ese momento recuerdas el parto como algo dulce y placentero. Bendito parto piensas.

Y tu bebé le coge el gusto a eso de comer, y come. Vaya si come. Come cada media hora. Cada 15 minutos. Cada 5. Ya no sabes distinguir cuándo empieza una toma y termina otra. ¿Pero los bebés no dormian mucho? ¿No comian cada tres horas? Ja. Toma realidad.

Y las grietas no paran de sangrar. Y las visitas no paran de llegar. Y empiezas a odiarlas. Empiezas a odiar a todo el mundo. Odias hasta a tu bebé. Solo deseas que se duerma, que te deje tranquila un rato, que deje que tus grietas se cierren, que te deje dormir aunque sea media hora, media hora joder…. y empiezas a pensar que vaya mierda de madre eres, que no quieres a tu hijo. Y entonces empiezas a odiarte a ti también.

Ves a elpadredelacriatura, cómo mira embelesado a su bebé… cómo lo coge, lo besa, le habla bajito. Cómo le mira las manos y los pies. Cómo le hace fotos. Cómo lo disfruta. Cómo lo quiere. Cómo se alegra cada vez que abre los ojos. Y cómo deseas tu que los vuelva a cerrar…

Ves desfilar a tus amigas por casa, monísimas ellas. Sin cansancio. Sin ojeras. Sin una barriga colgona. Oliendo bien. Y digo oliendo bien porque tu llevas 3 dias sin poder ducharte. Y quién dice 3, dice 4 o 5… se marchan, cierras la puerta, y te pones a llorar. ¿Que por qué lloras? Pues porque tienes envidia. Envidia de su vida. De su libertad. De salir de esa jodida casa en la que llevas no se cuántos días encerrada. Y entonces, el bebé vuelve a llorar.

Y ahí estás tu. Sentada en un sofá. A las 3 de la mañana. Dando de mamar a tu bebé. Lleva mamando desde las 7 de la tarde, y todavía no ha parado. Toda la casa está en silencio. Y es ahí, en ese instante, cuando te sientes sola. Mas sola que nunca. Mas sola de lo que te has sentido en toda tu vida. Como decía Amaya, sientes como si te hubiesen abandonado con un bebé en los brazos. Ala, ahí te las apañes.

La soledad de la puérpera. Una soledad cruda, triste, y difícil. Muy difícil. Nada es como te habías imaginado. Miras a tu bebé, y ni siquiera lo reconoces como tuyo. No sientes ese amor desmedido del que te habían hablado. Solo sientes soledad, tristeza y ganas de huir. Y que eres la peor madre del mundo. Y que vaya mala suerte que ha tenido tu bebé con que le hayas tocado como madre.

…………………………

Todo esto que cuento ahí arriba es la historia de mi puerperio. Pero podría ser la historia del puerperio de cualquier reciente mamá. El puerperio es una etapa oscura (como la de la Inquisición) de la que poco o nada te cuentan. Nadie habla de ello, y eso, francamente, nos hace un flaco favor.

El cóctel hormonal y la revolución de sentimientos que vivimos después de parir, dejan su huella. Y nadie se acuerda de ello. Ni siquiera tu misma. Sientes que te has vuelto loca, no te reconoces… y todos a tu alrededor, a veces, te tratan como tal.

Y es cierto que ya no eres la misma persona. Nunca vas a volver a ser la misma. Parir ha dejado una huella en ti que no se borrará jamás. El antes y el después. Ahora eres madre. Tienes un hijo. Y no podemos pretender que eso se asuma de la noche a la mañana. Requiere un periodo de adaptación, de aprendizaje. Requiere que mamá y el bebé pasen mucho tiempo juntos. A solas. Que se conozcan y se reconozcan. Que se huelan, que se escuchen. Y el resto de la gente, si quiere ayudar, que se dedique a la casa. La comida, la limpieza. El bebé solo necesita a su madre, no le hace falta nada ni nadie mas. Calor y teta es lo único que necesita para sobrevivir. Así de simple. Pero a veces nos gusta complicarlo…

Empecé a saber, a sentir, que quería a Olivia cuando elpadredelacriatura volvió a trabajar. Ahí estábamos ella y yo, solas. Sobrevivir o morir. Amamantarla, tenerla en brazos, dormirla, cambiarla, llorar con ella… empezar a conocerla y que ella me conociese a mi. Saber cómo le gusta que la cojan, inventar palabras que solo ella y yo conociamos… hacerle sonreir por primera vez. Era imposible que no me conquistase. Solo era cuestión de tiempo.

Cuando miro a mi hija, siento un amor por ella que nunca jamás había sentido. Si no eres madre o padre es difícil de explicar, y de entender. Solo quiero que sea feliz. Hacerla feliz. Ayudarle a ser feliz. Daría mi vida por ella, una y mil veces. No me imagino un mundo sin ella, y a veces pienso cómo pude haber vivido todo este tiempo sin tenerla a mi lado.

Porque Olivia no es como me había imaginado… Es mucho mejor. Y solo puedo agradecerle que me eligiese como madre, porque ella es el mejor regalo que me han hecho. Ella me ha convertido en mamá. Y ser mamá me ha convertido en una persona mejor.

Pero todo esto lo siento ahora. Lo sé ahora. En aquel entonces, en aquel mes de mierda en el que lloraba todos los dias sin parar, en el que me sentía agotada fisica y mentalmente… si en ese mes me hubiesen dicho que iba a llegar hasta aquí, y que me iba a sentir así, no me lo hubiese creído.

Cuando estás embarazada, te ve el médico a todas horas, tienes clases de preparación al parto, todo el mundo te habla y te cuenta, te atiende y te escucha… eres el centro de atención. Cuando has parido… con suerte vas a ver a tu matrona a los 10 dias a que te revise los bajos fondos… y se acabó. Ya eres una mujer normal, así que no necesitas nada.

Creo que sería recomendable, por no decir necesario, que, al igual que las clases preparto, hubiese unas clases postparto. Grupos formados por madres que acaban de parir que se reuniesen al menos una vez a la semana, que se contasen sus experiencias, que llorasen juntas, que viesen que no son un bicho raro, que lo normal es lo que están pasando, y lo raro es la sonrisa profident, el tipazo sin barriga, la comidita caliente en la mesa, y el bebé dormidito en su cuna. Que alguien les abrazase, y les dijese que las entiende, que lloren si quieren, que llorar alivia. Y que no se asusten por los pensamientos que acechan su cabeza. Que no son unas madres horribles por pensar esas cosas… son madres normales. Bueno, normales no. Son las mejores madres que sus hijos podrían tener.

Así que desde este, mi humilde blog, le digo a las puérperas que todo esto pasará y que van a querer y quieren a su bebé. Que escuchen a su cuerpo y se guien por su instinto. Que se conviertan en mamíferas y se olviden de convenciones sociales o culturales. Que cojan a su bebe en brazos, que se metan en la cama con él, que lo huelan y se empapen de esa nueva vida. Que lloren todo lo que tengan que llorar. Y que no hagan nada mas, y nada menos, que dedicarse a su nuevo papel de madres. La casa, la comida, las visitas, pueden esperar. Que sepan que todo, todo, lo que sienten, todo, es normal. Y que pidan ayuda si lo necesitan. Que hablen, que se desahoguen. Que no sientan vergüenza por estar tristes cuando se supone que debian estar radiantes de felicidad. Las radiantes son las que salen en las revistas, con photoshop. Las mujeres de verdad tenemos celulitis, y lloramos en el puerperio. Y punto.

Y le digo a las parejas, amigos, amigas, familiares de las puérperas que la madre necesita asumir su papel de madre, y que el bebé no necesita nada más que pasar tiempo con su mamá. Darle a la puérpera un abrazo, escucharla sin juzgarla, ni darle consejos. Hacerle la comida, lavarle la ropa, limpiarle la casa. Mimarla mucho. Mimarla mas. Y, aunque sea difícil entenderla, aunque no pare de gritar, aunque se pase el día malhumorada… quererla. Quererla mas que nunca.

Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando mas lo necesite, ¿no?
Pues eso.



martes, 2 de octubre de 2012

ENTRE HERMANOS ANDA EL JUEGO

Últimamente le daba yo vueltas a una idea que elpadredelacriatura y yo debatíamos el otro día...
El famoso dicho de que los hermanos pequeños son los más mimados... ¿es una realidad, o se trata de una leyenda urbana al estilo de tu leche es aguada y no alimenta? (y que le digan a Olivia si el agua no alimenta, con sus casi 7 kilos).

Elpadredelacriatura y yo coincidimos (cosa rara, porque si hay algo en lo que precisamente solemos coincidir elpadredelacriatura y yo es en nada... ya veis, estamos hechos el uno para el otro...) en que los hermanos mayores se llevan una atención exclusiva que los pequeños nunca van a poder disfrutar.
Cierto es que igual elpadredelacriatura no habla con objetividad desde su posición de hermano pequeño... pero servidora es la de en medio de nada mas y nada menos que 5 hermanos, así que, como ni soy ni mayor, ni pequeña (es lo que tiene ser la mediana) mi opinión es más fiable (eso, o que, como no me ha tocado ser ná, pues me meto con tó).

Olivia será en un futuro (espero) hermana mayor (pobre, tan pequeña y ya con etiquetas), pero actualmente disfruta de su estatus de hija única. Elpadredelacriatura y yo vivimos por y para ella. Porque queremos (y, a veces, porque no queda más remedio, tampoco nos vamos a engañar). Cuando estaba embarazada, elpadredelacriatura ha gastado dias de sus vacaciones para no perderse ni una ecografia, ni una visita al médico... hemos leído libros de embarazo, lactancia y crianza, blogs y artículos en la red, hemos visto reportajes, nos hemos tumbado en el sofá y nos hemos pasado horas mirando mi barriga esperando un movimiento de Olivia cámara en ristre para firmarlo. 
El mundo giraba alrededor de mi (gran) ombligo, y todo se centraba en cuidarme a mi, y al bicho que crecía en mi interior.

Olivia nació, y el mundo se paró para los dos. Estuvimos juntos en el hospital 24 horas al día, nos fuimos juntos a casa, y allí empezamos nuestra andadura familiar durante un mes entero sin separarnos (es lo que tiene que elpadredelacriatura sea funcionario, pero vamos, teniendo en cuenta los recortes, me da que pal siguiente los 30 días de permiso paterno se convertirán en 30 horas).
Bañamos juntos a Olivia, la cambiamos, le cantamos, hablamos, mimamos... reimos y lloramos con ella. A veces siento que hemos dejado de ser una pareja para convertirnos en compañeros unidos por una causa común. ..
Salvo dar la teta (exclusividad materna, es lo que tiene ser mujer) lo hemos hecho, y seguimos, haciendo todo juntos.
Y todo eso, lo disfruta Olivia cada día. Y nosotros lo disfrutamos con ella.

El día que pasemos de ser un trío a ser un cuarteto (o, si fuese por elpadredelacriatura, un quinteto o un sexteto... quién sabe... él por si acaso hecha la primi todas las semanas) supongo que los momentos felices se multiplicaran por dos, pero también el tiempo a invertir. Las tareas tendran que dividirse, y mientras uno atiende a uno, el otro atiende al otro. El nuevo bicho tendrá que compartir con Olivia a sus papis, sus juguetes, la cama familiar, o incluso la teta. Nada será en exclusiva para el, y a veces me da pena pensar que estaré doblemente cansada para atenderle como se merece. Como contrapartida tendrá una hermana muy simpática con quien jugar, y no será un conejillo de indias en manos de unos padres inexpertos... 

Por eso, nunca he entendido la "pena" de la gente hacia el niño que va a tener un hermano. El principe destronado le llaman. De verdad que no lo entiendo. Para mi la pena es precisamente que se quedase así, de principito entronado, pero solitario. Desde luego, yo no sería la misma sin mis hermanos, ni mis hermanos sin mi. Siempre agradeceré a mis padres que hayan sido tan generosos (o tan descuidados...) y creo que es uno de los mejores regalos que nos han hecho. No heredaremos dinero, pero si un montón de historias diarias que da el ser una (gran) familia numerosa. Y agradezco a mis hermanos igualmente el haberme convertido en tía, que es casi casi tan guay como ser mamá (eso si, mucho menos difícil...). Como véis, la mía es una familia en constante crecimiento, sin aburrimientos posibles, que se merece, no uno... sino cientos de posts...

Todo tiene sus pros y sus contras, claro está... pero retomando el tema de la entrada, y puestos a tener que elegir... no se con qué puesto familiar me quedaría... De hecho, una vez en una entrevista de trabajo me preguntaron en qué puesto estaba entre mis hermanos... y les debió molar la respuesta, porque me contrataron... así que, de momento, y para no meternos en camisas de once varas, sigo eligiendo el del medio, que así ni me mojo, ni me salpican.

En fin... con estas reflexiones dejo abierto el debate... ¿hermanos mayores o pequeños? ¿Quien parte y reparte y se lleva la mejor parte?