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lunes, 29 de abril de 2013

¡Cumpleaños feliz!

Hoy hace un año mi vida cambió para siempre...

Tal dia como ayer, de madrugada, me desperté con contracciones. De esas que molestaban, y bastante... Se lo comunico a elpadredelacriatura, abre un ojo, me mira, me da un beso, y se da la vuelta a roncar tan feliz. Así es el... nervioso donde los haya. Yo no aguantaba en la cama, así que me levanté y me fui al sofá. El día se hizo largo y pesado... las contracciones iban y venían, pero yo, primeriza donde las haya, no tenía claro si eran de trabajo de parto o no... empezaba la semana 39 de embarazo.

Ante la duda, prefería esperar, pasear... llegar al hospital y tener que darme la vuelta no me apetecía mucho... sobre todo si ese hospital estaba en Aranjuez... y en el fondo, esperaba llegar allí y que me dijesen -pero si estás de 7 cm-! porque de ilusiones sabemos que también se vive...

Después de comer elpadredelacriatura y yo salimos a dar un paseo, por eso de acelerar la cosa... y mas de una contracción me hizo pararme y respirar hondo. Volví a casa, y entre risas y más contracciones, me puse a hacer la cena. Elpadredelacriatura, remitiéndose a las peliculas americanas, decía que yo no estaba de parto... las parturientas no se ríen! ni preparan cenas!... mi madre, más ducha en partos (7 le avalan) me miraba y me decía -hija mia... vete al hospital, que estás-. Yo dudaba, y por lo que pudiese venir... cené en condiciones (que oye, a saber cuando iba a volver a comer), me pegué una ducha, y llamé a la Dra. Medina, mi amiga, y ginecóloga de cabecera, diciéndole que llevaba bastante rato con contracciones regulares, y alguna que otra bastante molesta...

Así que, a las 11 de la noche de un sábado 28 de abril, salimos para el hospital... y exactamente 5 horas y 47 minutos después ya estabas aquí.

Hija mia, este ha sido sin duda el año mas increíble de toda mi vida. Una piensa que a sus treinta y tantos ya está de vuelta de casi todo... y de repente llegas tu, con tus 3 kilos de peso, y tus manitas diminutas, a poner el mundo patas arriba. A lo largo de estos 365 días he sabido lo que era reir, y llorar de verdad. He conocido la felicidad y la tristeza, el amor y el dolor. He sabido lo que era el agotamiento y el miedo, la paz y la tranquilidad. La belleza. He sentido removerse cada parte de mi cuerpo cada vez que te miraba.

Hoy es tu primer cumpleaños y no puedo dejar de darte las gracias. Gracias por ser un bebé tan diferente a lo que yo pensaba (o esperaba) que tenían que ser los bebés (yo, y los libros, y las abuelas, y hasta el vecino del quinto)... por pasarte el día enganchada a mi teta, por tener el síndrome de la cuna con pinchos, por odiar con todas tus fuerzas el carro... porque si hubieses comido cada tres horas, te hubieses quedado dormida plácidamente en tu cuna, hubieses ido tan feliz de paseo en la sillita... probablemente mamá y papá se habrian perdido lo maravilloso que ha sido dormir contigo, portearte, amamantarte, pasarse horas pegada a ti... y, es mas... si hubieses sido así, habrías sido mas bien parecida a un robot-nenuco, y no a Olivia.

Olivia... la que pide apua cuando quiere teta (y cuando quiere agua). La que se vuelve loca intentando levantarme la camiseta cuando llego de trabajar. La que se ríe a carcajadas con su papi y abraza a sus peluches como si no hubiese un mañana. La que adora los esparragos trigueros. La que tira toda la comida al suelo (para desesperación de papá y risas de mamá). La que pone ojitos de sospecha, se suena la nariz, te saca la lengua, da palmitas, te dice que cumple un año, y que el pollito le pica en la mano, así, todo de seguido y sin pestañear. La que baila moviendo los hombros. La que gatea y se pone de pie agarrándose a lo que pille. La que odia que le cambien de pañal. La que le encantan los libros.

Gracias a ti me he liberado de convencionalidades sociales, me he dejado llevar por mi instinto. He perdido la vergüenza, y me he reconciliado con mi misma y con mi cuerpo. Ese al que continuamente le sacaba defectos, hoy me parece la máquina mas perfecta de la naturaleza. Solo con él he sido capaz de gestarte, de parirte, de alimentarte y de amarte. No me ha hecho falta absolutamente nada mas. Así que cada gramo de grasa, cada estría... me recuerda a ti... y me hace sonreir. Desde que llegaste a mi vida me siento poderosa, y maternal. Me siento más mujer. Más calmada, más pacificada, y mas feliz. Cada vez que te veo... me siento capaz de todo.

Porque tu, princesa mía... eres la persona mas maravillosa que he conocido en mi vida. Eres magia pura, inocencia. Eres perfectamente imperfecta. Eres grande y a la vez tan pequeña. Y hoy quiero decirte que, por favor, sigas siendo así... Que siempre seas tu. Que pase lo que pase, hagas lo que hagas, digan lo digan, y peses lo que peses... no te olvides nunca de que eres preciosa, por dentro y por fuera. Eres, con diferencia, lo mejor que papá y yo hemos hecho en la vida... y vas a llegar lejos. Todo lo lejos que quieras llegar. Porque tu, mi vida, puedes hacer todo lo que te propongas. Puedes soñar lo que quieras, dormida, o despierta. No hay metas en el mundo que no puedas alcanzar. No dejes que nadie controle tu camino, ni tus actos. Se libre, y que tus únicas normas sean el respeto a ti misma y a los demás... La vida es difícil... pero también fabulosa. Y tienes el derecho y el deber de vivirla como quieras. Porque tu no perteneces a nadie, ni siquiera a mi, ni siquiera a tu padre. Tu solo te perteneces a ti misma. Así que vive, ama, sueña, piensa, disfruta... y sé feliz. Papá y yo te estaremos observando, fascinados, y acompañando en tu camino... si tu quieres, claro.

Y recuerda mi vida... tu no tienes que ser ni mala, ni buena, ni gorda, ni flaca, ni alta, ni baja... Tu, mi amor, solo tienes que ser Olivia.

Felicidades preciosa. Que cumplas muchos, muchos, muchiiiiiiisimos mas.



Prueba superada!


 

 

viernes, 26 de abril de 2013

Rainbow party!

Inmersa me hallo en la preparación de los fastos en honor a mi heredera... un año ya, madre mía.

Tan grande, y tan pequeña. Mi bebé, mi princesa. Mi bichito, mi pollito, mi bollito de canela. Si hace un año me dicen que voy a soltar tanta cursilería junta por la boca... directamente me suicido. Qué cosas la maternidad, capaz de ésta, y muchas mas proezas... pero muchas, muchas muchas.

Me he embarcado en la aventura de intentar hacer una Rainbow Cake con frosting de queso. Ahí es nada... debería quedarme algo parecido a esto...



Igual el próximo dia os escribo desde el hospital, ingresados todos por envenenamiento. Ya os contaré...

Y aunque el cumple de la enana es el lunes, como la semana que viene hacemos nuestro primer super viaje familiar, rumbo a Canarias, a la boda de la Dra. Medina, primera persona que vió a Olivia asomar la cabecita a este mundo... hemos decidido adelantar los festejos familiares a mañana. La semana pasada ya mandamos las invitaciones...


Menudo curro de corta-pega... pero a que quedaron bonitas?

Esta semana hemos hecho aprovisionamiento de adornos en Tiguer... y esta noche creo que los 6 bizcochos que tendré que hornear para la tarta me robaran muchas horas de sueño. Pero nada que no pueda arreglar una gran sonrisa mañana (y un poquito de antiojeras).

No se si Olivia se dará mucha cuenta de lo que pasa o no... pero yo lo estoy gozando. En parte porque siento este primer cumpleaños como mio propio. Porque recuerdo todo lo que hemos pasado, y todo lo que hemos vivido... porque la miro, y a veces no puedo creer que hayamos llegado hasta aqui. Porque yo también cumplo mi primer año como mamá... y porque, qué c..... los cumpleaños molan mucho! ;)

Un beso!



miércoles, 5 de diciembre de 2012

FELIZ


He cumplido un año mas. Otro año mas. Si. Hasta hace bien poco los años de mi vida se sucedian con gloria, y alguna pena, entre cubatas y bailes discotequeros. Unos años celebraba mi cumple con mas afán, y otros con menos… pero si lo celebraba, lo celebraba.

Llevo tres cumpleaños, por uno u otro motivo, sin un cubata en mano. Hola, me llamo Verosa y llevo tres cumpleaños sobria. Pues si, asín es…

Mi 30 cumpleaños se celebró con un mega fiestón en nuestra (antigua) flamante morada en el Madrid de los Austrias… creo que fueron mas de 30 personas en un piso de menos de 70 metros cuadrados… me pasé cocinando tres días (porque yo lo de invitar a la gente a comer precocinados nunca lo he llevado bien) y otros tres comprando botellas y botellas de alcohol, de los que no quedó ni gota. En aquélla época servidora estaba a régimen y lo cumplía a rajatabla (jajaja, me da la risa solo de acordarme). Ni bebí ni caté la comida. De regalo tuve unos kilos menos, pero unos cuantos sudores me costó.

La llegada de los 30 supuso una revolución hormonal y mental en mi (y en elpadredelacriatura por contagio, aunque él los 30 ya los tenía mas que cumpliditos…) y a partir de ahí la idea de tirar el régimen y los 11 kilos menos a la basura… y hacer aumentar el michelin de mi barriga hasta límites insospechados empezó a rondar nuestra cabeza… la llamada de la naturaleza en toda regla, vaya.

Y tanto llamó, tanto llamó… que al final la escuchamos.

Mi 31 cumpleaños lo pasé en el mismo piso, pero en la cama con unas anginas de caballo y acompañada de un triste paracetamol porque mi médico de cabecera no me quería mandar antibiótico dado mi estado de “buena” esperanza… una incipiente barriga comenzaba a hacer que los vaqueros me apretasen, y el (futuro)padredelacriatura me trajo la mejor tarta de queso del mundo que pudo encontrar para sobrellevar mejor las naúseas y los dolores gargantiles. Por aquélla época creo que la báscula ya me daba bastante igual… y no digamos los cubatas, que solo con olerlos huía como alma que lleva el diablo al baño a echar hasta la primera papilla…

Mi 32 cumpleaños ha sido hace escasos días… hemos cambiado el flamante piso en el centro de todo, por uno modosito en el extrarradio de nada... sigo sin poder beber, a no ser que quiera que la princesa se coja una moña de cuidado... pero eso si, engullo todo lo que me da la gana (y mas) y tengo un tipin que ni en mis tiempos de quinceañera... y creo que de todos los que han pasado, es el cumpleaños que menos me ha importado (debido al inmenso cansancio que recorre mi cuerpo, y a que ya no me miro el ombligo ni para saber si sigue en el mismo sitio), y el que, sin embargo, he vivido con mayor felicidad. Porque si, soy feliz. Soy mucho mas feliz. Y no me hace falta ni una gota de alcohol para reirme a carcajada limpia. No necesito una discoteca con una musica atronadora para darlo todo en la pista de baile (de mi cocina). No me hacen falta 30 personas brindando por mi en casa para celebrar algo. Llegar a casa y que tu nena te sonría, te eche los brazos, e intente con sus manillas de trapo levantarte la camiseta para buscar su mas preciado tesoro... no hay nada como eso.

Durante años he estado buscando un no se qué, qué se yo... que mira tu por donde, sin quererlo, ni saberlo, ya encontré. Me siento realizada como madre... todo lo realizada que no me he sentido nunca con nada. Siento que pertenezco a un sitio, siento que he formado una familia. Que importo y soy imprescindible para alguien. Que soy poderosa. Que soy una mujer.

Y sobre todo, me siento feliz, muy feliz. Asi que lo siento por los que no les guste, y me alegro por los que si. Como cantaba Silvio Rodríguez...

Soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen
por este día, los muertos de mi felicidad


Nota aclaratoria: este post lo había escrito hace unos días, pero por uno u otro motivo no lo había publicado... sigo siendo muy feliz, si, pero estos dias lo soy un poquito menos porque elcuartetodelamuerte ayer se tornó en quintetodelamuerte, sumándose a todos los síntomas la muy querida fiebre (bienvenida al grupo fiebre!)... y ayer, después de una excursión de elpadredelacriatura y Olivia por diversos centros buscando un pediatra que no estuviese de huelga (desde aqui todo mi apoyo a la sanidad PÚBLICA madrileña, para que siga siendo así, PÚBLICA y UNIVERSAL) nos dijeron que la princesa tenía bronquiolitis. Aunque leve, pero bronquiolitis al fin y al cabo. Para las que aún no os hayáis sumergido en el maravilloso mundo de los ventolines... os advertiré que dan mas subidón que una anfeta. En ninguno de mis años discotequeros he visto a alguien dar mas botes que mi hija esta noche. Mis ojeras lo atestiguan...  :(