I´m back! Sigo viva… (aunque a veces, cuando me miro al espejo, veo que me parezco mas a los de The Walking Dead que a otra cosa) y quiero pediros mil perdones por estos meses de ausencia… pero la vida, queridas mías, no me da pa mas. Ando metida en tropecientos fregaos… que os iré contando a su debido tiempo, y que me hacen no saber ni en qué día vivo…
En finssss………… no quería dejar pasar el día sin contar un hecho histórico y reseñable en la historia de mi maternidad… que es que hoy 18 de abril, exactamente 7 meses clavados después (me incorporé a trabajar un 18 de septiembre, cuando mi hija tenía 4 meses y 20 días)… he dejado la ordeñadora automática en casa. Le he dado vacaciones largas… muy largas… así que espero no volver a verla en una buena temporada.
![]() |
| Bye bye querido! |
Atrás han quedado 7 meses a un ritmo de 3 extracciones diarias, cargar con una pesada mochila llena de cachivaches, nevera, placas de hielo… lavar y secar diariamente embudos, botes, (los primeros meses incluso esterilizar), volver a montarlo todo, quitar pilas y acordarse de recargarlas… sacarte leche el fin de semana para tener reserva para los dias que no llegas, escaldar la leche antes de congelarla… levantarse en las últimas semanas a las 6 de la mañana para hacer una extracción mas, ya que si no, no alcanzabas el mínimo aceptable…
Hace tiempo que mi cuerpo y mi mente empezaron a decir basta ya. Estaba agotada fisica y mentalmente… y todo para conseguir unos 150 míseros ml de leche (en el último mes no me daba ya la cosa pa mas) para que Olivia se los desayunase en la guarde con la papilla de cereales… necesitaba pasar a otra fase… volver a esa etapa de la baja de maternidad en la que me limitaba a disfrutar de la lactancia directa con mi hija, sin máquinas ni artilugios de por medio… recordad que precisamente, eso es de lo mejor de la teta. La comodidad de no tener nada que preparar, nada que limpiar, nada que llevar…
Todos los días me decía a mi misma, hoy es el último día que me cargo la mochila… para verme con ella al dia siguiente, colgada al hombro, en el metro camino del curro one more time.
Pero ayer, al mediodía, encerrada en el baño de mi oficina, como todos los días, dándole a la ordeñadora… dije se acabó. Y se acabó, esta vez de verdad.
Cuando empecé a trabajar… no sabía cómo ibamos a responder mi cuerpo, y Olivia a la separación… si íbamos a conseguir mantener la lactancia materna exclusiva o no… pero me informé, me lo curré, me esforcé (y Olivia también, todo hay que decirlo) y llegué a los 6 meses sin que mi hija tomase nada mas y nada menos que la leche de su madre. Ahí respiré hondo… pensé que lo mas difícil ya estaba hecho… que ahora todo sería más fácil… pero después de volver a informarme, y hablar mucho con Eloisa y con Suu… decidí que quería que la introducción de la AC se hiciese de manera paulatina, como sería lo natural si yo estuviese en casa. Que en mi ausencia le siguiesen dando siempre un biberón de mi leche antes de cada comida, y que comiese lo que quisiese de sólidos. La otra opción habría sido que le diesen toda la AC en mi ausencia, y luego conmigo solo tomase teta… pero esto conllevaba varias cosas que no me gustaban. Primero que implicaría una bajada repentina de producción lechera en mi, al estar tantas horas sin extraerme. Segundo, que al ritmo de extracciones y de cantidad de veces diurnas y nocturnas que Olivia mamaba… era imposible que aguantase mas de 3-4 horas sin que la teta me explotase… y tercero, que Olivia, con 6 meses y 1 dia no era diferente a Olivia con 5 meses y 29 dias… seguía necesitando la misma cantidad de leche, y yo prefería que fuese ella misma la que, naturalmente, poco a poco fuese bajando la ingesta de leche, y subiendo el consumo de sólidos.
Así que seguí sacandome leche exactamente igual… y las cosas fueron sucediéndose de manera natural. Durante los primeros meses yo seguía obteniendo la misma cantidad de leche, que Olivia se tomaba tan feliz, e incluso seguía teniendo hueco después para algo de comida complementaria. Poco a poco Olivia fue aumentando la ingesta de AC, mi producción bajando poco a poco, y los biberones de leche que se tomaba igual. En las últimas semanas a Olivia ya le están dando la comida de los mayores en la guardería (mira que se lo llevo diciendo tiempo, que la nena en casa se come los filetes mas rápido que tu y que yo… pero hasta ahora les daba “miedo” jeje). Hace mucho tiempo que ya no toma ni un solo biberón, y los 150 ml que les dejo de leche los usan para hacerle una papilla para el desayuno.
Y precisamente, esos 150 ml son los que me seguían “preocupando”… qué va a desayunar ahora la nena cuando yo no estoy? ¿Leche de continuación? ¿Leche de vaca? La respuesta la tenía en mi interior… pero como soy un mar de dudas continuo, escribí a Elo once more time, para exponerle mis dudas y mis preocupaciones. Y gracias a un largo y revelador email que me envió (nunca te daré las suficientes gracias por todo lo que nos ayudas), ví la luz y constaté varias cosas que yo ya sabía…
- Que los humanos somos los únicos mamíferos que, incomprensiblemente, antes y después del destete tomamos leche de otros animales que no son de nuestra especie.
- Que si mi hija toma leche de su especie… ¿por qué va a tener que tomar leche de otra? ¿Le aportaría algo nuevo que no le aporta la mía o/y otros alimentos?.
Con lo cual… si cuando Olivia se despierta por la mañana, antes de irnos a la guarde, mama tan feliz, y va allí con su barriga cargadita de leche de mamá… ¿por qué cuando llegue allí, media hora después, le van a tener que plantar otro vaso de leche? ¡Si ya se lo ha tomado en casa! Así que, al igual que en casa ella mama al despertarse, y luego todos nos sentamos a desayunar zumo de naranja, y tostadas, galletas o lo que se tercie… ¿por qué no entre semana puede ser igual? Ahí estaba la respuesta que yo ya sabía. Que mi hija no necesita ninguna otra leche… si ya tiene la mejor en casa, ¡y en formato barra libre! Eso si… cuando le cuentas estas cosas a su cuidadora… se le ponen los ojos en blanco. Peeerooooo, y qué va a desayunar la niña? Pues galletas, magdalenas, churros o lo que haya ese dia. Peeeeroooo y qué va a beber? Pues si tiene sed, agua o zumo, lo que quiera. Mmmmm, bueno vale, pero cuando sea un poco mas mayor, si le damos leche del tetrabrick, no? Si bueno, cuando sea mas mayor ya lo hablaremos (afu, le digo que si pa que se calle, porque jartita estoy de dar explicaciones, y ser la rara de la teta…).
Asi que, resumiendo, hoy y mañana mi nena tomará leche de su mami en diferido por última vez en su vida (hoy, porque es la que me saqué ayer, y mañana porque sacaré el último bote de leche congelada que atesoraba en mi nevera) y a partir de ahora, a disfrutar de su leche en el envase original, única y exclusivamente ;)
Y… ¿cómo me siento yo? Pues lo primero, cuando he venido a trabajar sin la mochila… me he sentido rara. Muy rara. ¡El bolso no pesaba nada! Me siento como leve, extrañamente leve. Y meláncolica. Y algo triste… diréis que estoy loca, pero no se… siento una extraña mezcla entre pena y culpabilidad (ainss la culpabilidad maternal, que sentimiento mas poco productivo)… pero en fin… cerramos capítulo… eso si… ¡para abrir otros muchos!

