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lunes, 29 de abril de 2013

¡Cumpleaños feliz!

Hoy hace un año mi vida cambió para siempre...

Tal dia como ayer, de madrugada, me desperté con contracciones. De esas que molestaban, y bastante... Se lo comunico a elpadredelacriatura, abre un ojo, me mira, me da un beso, y se da la vuelta a roncar tan feliz. Así es el... nervioso donde los haya. Yo no aguantaba en la cama, así que me levanté y me fui al sofá. El día se hizo largo y pesado... las contracciones iban y venían, pero yo, primeriza donde las haya, no tenía claro si eran de trabajo de parto o no... empezaba la semana 39 de embarazo.

Ante la duda, prefería esperar, pasear... llegar al hospital y tener que darme la vuelta no me apetecía mucho... sobre todo si ese hospital estaba en Aranjuez... y en el fondo, esperaba llegar allí y que me dijesen -pero si estás de 7 cm-! porque de ilusiones sabemos que también se vive...

Después de comer elpadredelacriatura y yo salimos a dar un paseo, por eso de acelerar la cosa... y mas de una contracción me hizo pararme y respirar hondo. Volví a casa, y entre risas y más contracciones, me puse a hacer la cena. Elpadredelacriatura, remitiéndose a las peliculas americanas, decía que yo no estaba de parto... las parturientas no se ríen! ni preparan cenas!... mi madre, más ducha en partos (7 le avalan) me miraba y me decía -hija mia... vete al hospital, que estás-. Yo dudaba, y por lo que pudiese venir... cené en condiciones (que oye, a saber cuando iba a volver a comer), me pegué una ducha, y llamé a la Dra. Medina, mi amiga, y ginecóloga de cabecera, diciéndole que llevaba bastante rato con contracciones regulares, y alguna que otra bastante molesta...

Así que, a las 11 de la noche de un sábado 28 de abril, salimos para el hospital... y exactamente 5 horas y 47 minutos después ya estabas aquí.

Hija mia, este ha sido sin duda el año mas increíble de toda mi vida. Una piensa que a sus treinta y tantos ya está de vuelta de casi todo... y de repente llegas tu, con tus 3 kilos de peso, y tus manitas diminutas, a poner el mundo patas arriba. A lo largo de estos 365 días he sabido lo que era reir, y llorar de verdad. He conocido la felicidad y la tristeza, el amor y el dolor. He sabido lo que era el agotamiento y el miedo, la paz y la tranquilidad. La belleza. He sentido removerse cada parte de mi cuerpo cada vez que te miraba.

Hoy es tu primer cumpleaños y no puedo dejar de darte las gracias. Gracias por ser un bebé tan diferente a lo que yo pensaba (o esperaba) que tenían que ser los bebés (yo, y los libros, y las abuelas, y hasta el vecino del quinto)... por pasarte el día enganchada a mi teta, por tener el síndrome de la cuna con pinchos, por odiar con todas tus fuerzas el carro... porque si hubieses comido cada tres horas, te hubieses quedado dormida plácidamente en tu cuna, hubieses ido tan feliz de paseo en la sillita... probablemente mamá y papá se habrian perdido lo maravilloso que ha sido dormir contigo, portearte, amamantarte, pasarse horas pegada a ti... y, es mas... si hubieses sido así, habrías sido mas bien parecida a un robot-nenuco, y no a Olivia.

Olivia... la que pide apua cuando quiere teta (y cuando quiere agua). La que se vuelve loca intentando levantarme la camiseta cuando llego de trabajar. La que se ríe a carcajadas con su papi y abraza a sus peluches como si no hubiese un mañana. La que adora los esparragos trigueros. La que tira toda la comida al suelo (para desesperación de papá y risas de mamá). La que pone ojitos de sospecha, se suena la nariz, te saca la lengua, da palmitas, te dice que cumple un año, y que el pollito le pica en la mano, así, todo de seguido y sin pestañear. La que baila moviendo los hombros. La que gatea y se pone de pie agarrándose a lo que pille. La que odia que le cambien de pañal. La que le encantan los libros.

Gracias a ti me he liberado de convencionalidades sociales, me he dejado llevar por mi instinto. He perdido la vergüenza, y me he reconciliado con mi misma y con mi cuerpo. Ese al que continuamente le sacaba defectos, hoy me parece la máquina mas perfecta de la naturaleza. Solo con él he sido capaz de gestarte, de parirte, de alimentarte y de amarte. No me ha hecho falta absolutamente nada mas. Así que cada gramo de grasa, cada estría... me recuerda a ti... y me hace sonreir. Desde que llegaste a mi vida me siento poderosa, y maternal. Me siento más mujer. Más calmada, más pacificada, y mas feliz. Cada vez que te veo... me siento capaz de todo.

Porque tu, princesa mía... eres la persona mas maravillosa que he conocido en mi vida. Eres magia pura, inocencia. Eres perfectamente imperfecta. Eres grande y a la vez tan pequeña. Y hoy quiero decirte que, por favor, sigas siendo así... Que siempre seas tu. Que pase lo que pase, hagas lo que hagas, digan lo digan, y peses lo que peses... no te olvides nunca de que eres preciosa, por dentro y por fuera. Eres, con diferencia, lo mejor que papá y yo hemos hecho en la vida... y vas a llegar lejos. Todo lo lejos que quieras llegar. Porque tu, mi vida, puedes hacer todo lo que te propongas. Puedes soñar lo que quieras, dormida, o despierta. No hay metas en el mundo que no puedas alcanzar. No dejes que nadie controle tu camino, ni tus actos. Se libre, y que tus únicas normas sean el respeto a ti misma y a los demás... La vida es difícil... pero también fabulosa. Y tienes el derecho y el deber de vivirla como quieras. Porque tu no perteneces a nadie, ni siquiera a mi, ni siquiera a tu padre. Tu solo te perteneces a ti misma. Así que vive, ama, sueña, piensa, disfruta... y sé feliz. Papá y yo te estaremos observando, fascinados, y acompañando en tu camino... si tu quieres, claro.

Y recuerda mi vida... tu no tienes que ser ni mala, ni buena, ni gorda, ni flaca, ni alta, ni baja... Tu, mi amor, solo tienes que ser Olivia.

Felicidades preciosa. Que cumplas muchos, muchos, muchiiiiiiisimos mas.



Prueba superada!


 

 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

FELIZ


He cumplido un año mas. Otro año mas. Si. Hasta hace bien poco los años de mi vida se sucedian con gloria, y alguna pena, entre cubatas y bailes discotequeros. Unos años celebraba mi cumple con mas afán, y otros con menos… pero si lo celebraba, lo celebraba.

Llevo tres cumpleaños, por uno u otro motivo, sin un cubata en mano. Hola, me llamo Verosa y llevo tres cumpleaños sobria. Pues si, asín es…

Mi 30 cumpleaños se celebró con un mega fiestón en nuestra (antigua) flamante morada en el Madrid de los Austrias… creo que fueron mas de 30 personas en un piso de menos de 70 metros cuadrados… me pasé cocinando tres días (porque yo lo de invitar a la gente a comer precocinados nunca lo he llevado bien) y otros tres comprando botellas y botellas de alcohol, de los que no quedó ni gota. En aquélla época servidora estaba a régimen y lo cumplía a rajatabla (jajaja, me da la risa solo de acordarme). Ni bebí ni caté la comida. De regalo tuve unos kilos menos, pero unos cuantos sudores me costó.

La llegada de los 30 supuso una revolución hormonal y mental en mi (y en elpadredelacriatura por contagio, aunque él los 30 ya los tenía mas que cumpliditos…) y a partir de ahí la idea de tirar el régimen y los 11 kilos menos a la basura… y hacer aumentar el michelin de mi barriga hasta límites insospechados empezó a rondar nuestra cabeza… la llamada de la naturaleza en toda regla, vaya.

Y tanto llamó, tanto llamó… que al final la escuchamos.

Mi 31 cumpleaños lo pasé en el mismo piso, pero en la cama con unas anginas de caballo y acompañada de un triste paracetamol porque mi médico de cabecera no me quería mandar antibiótico dado mi estado de “buena” esperanza… una incipiente barriga comenzaba a hacer que los vaqueros me apretasen, y el (futuro)padredelacriatura me trajo la mejor tarta de queso del mundo que pudo encontrar para sobrellevar mejor las naúseas y los dolores gargantiles. Por aquélla época creo que la báscula ya me daba bastante igual… y no digamos los cubatas, que solo con olerlos huía como alma que lleva el diablo al baño a echar hasta la primera papilla…

Mi 32 cumpleaños ha sido hace escasos días… hemos cambiado el flamante piso en el centro de todo, por uno modosito en el extrarradio de nada... sigo sin poder beber, a no ser que quiera que la princesa se coja una moña de cuidado... pero eso si, engullo todo lo que me da la gana (y mas) y tengo un tipin que ni en mis tiempos de quinceañera... y creo que de todos los que han pasado, es el cumpleaños que menos me ha importado (debido al inmenso cansancio que recorre mi cuerpo, y a que ya no me miro el ombligo ni para saber si sigue en el mismo sitio), y el que, sin embargo, he vivido con mayor felicidad. Porque si, soy feliz. Soy mucho mas feliz. Y no me hace falta ni una gota de alcohol para reirme a carcajada limpia. No necesito una discoteca con una musica atronadora para darlo todo en la pista de baile (de mi cocina). No me hacen falta 30 personas brindando por mi en casa para celebrar algo. Llegar a casa y que tu nena te sonría, te eche los brazos, e intente con sus manillas de trapo levantarte la camiseta para buscar su mas preciado tesoro... no hay nada como eso.

Durante años he estado buscando un no se qué, qué se yo... que mira tu por donde, sin quererlo, ni saberlo, ya encontré. Me siento realizada como madre... todo lo realizada que no me he sentido nunca con nada. Siento que pertenezco a un sitio, siento que he formado una familia. Que importo y soy imprescindible para alguien. Que soy poderosa. Que soy una mujer.

Y sobre todo, me siento feliz, muy feliz. Asi que lo siento por los que no les guste, y me alegro por los que si. Como cantaba Silvio Rodríguez...

Soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen
por este día, los muertos de mi felicidad


Nota aclaratoria: este post lo había escrito hace unos días, pero por uno u otro motivo no lo había publicado... sigo siendo muy feliz, si, pero estos dias lo soy un poquito menos porque elcuartetodelamuerte ayer se tornó en quintetodelamuerte, sumándose a todos los síntomas la muy querida fiebre (bienvenida al grupo fiebre!)... y ayer, después de una excursión de elpadredelacriatura y Olivia por diversos centros buscando un pediatra que no estuviese de huelga (desde aqui todo mi apoyo a la sanidad PÚBLICA madrileña, para que siga siendo así, PÚBLICA y UNIVERSAL) nos dijeron que la princesa tenía bronquiolitis. Aunque leve, pero bronquiolitis al fin y al cabo. Para las que aún no os hayáis sumergido en el maravilloso mundo de los ventolines... os advertiré que dan mas subidón que una anfeta. En ninguno de mis años discotequeros he visto a alguien dar mas botes que mi hija esta noche. Mis ojeras lo atestiguan...  :(

jueves, 18 de octubre de 2012

LA SOLEDAD DEL PUERPERIO

Mi amiga Amaya, feliz mamá presente (y futura!) y yo hablábamos el otro dia del puerperio… (puerperio, vaya palabro… para los profanos en el tema diré que puerperio es el periodo de 40 dias siguiente al parto… y la mujer que vive, o, mas bien, sufre, el puerperio, es la puérpera).

Amaya, como mujer que espera (y desespera) por segunda vez, me decía que el dichoso puerperio es lo que le daba mas miedo de tener que volver a pasar… y… qué quereis que os diga… tiene toda la razón. Yo siento lo mismo.

Una vez pasado el parto, las hormonas hacen su labor… y casi, casi (casi) te olvidas de él. Lo que viene después es tan, tan jodido, que llegas a desear parir una y mil veces con tal de que el dichoso infierno, digo, puerperio, termine de una vez…

Otro día hablaré mas a fondo del parto de Olivia, pero como una no llega al puerperio sin haber pasado por ello, resumiendo, he de decir que, si me preguntas ahora, te diré que tuve un parto estupendo. Eso si, si rebobinas la película 5 meses y medio atrás, me verás con cara de agotada, toda sudorosa, mirando a elpadredelacriatura y diciéndole (o mas bien, gritándole) –la próxima vez va a parir tu (piiiiiiiiiiiiii) madre- (y que me perdone mi suegra, que la pobre no tiene la culpa de nada). Y tengo a la Dra. Medina de testigo.

¿Que qué ha pasado por en medio para que cambie tanto la peli? Pues nada mas, y nada menos, que la señora Oxitocina (todopoderosa ella) y el puerperio.

Cuando estás con tu bombo… te cagas de pensar en el parto. Pero cagarte literal. Ahora bien… la naturaleza, tan sabia ella, hace que acabes tan hasta los (piiiiiiiiii) de tu barriga, de tus deformes tobillos, de los dichosos pantalones con cintura elastica, y del balanceo a lo Fraga que haces al andar… y, como por arte de magia, de un dia para otro el parto pasa de ser algo que no quieres ni ver, a desearlo con todas tus fuerzas. Quiero parir. Y lo quiero ya.

Así que pares, y, de golpe y porrazo, de ser una embarazada para ser una puérpera.

Y en ese mismo momento… (o igual no en ese, pero en los dias siguientes seguro) te das de golpe y de frente con la cruda realidad. Muy muy cruda.

Nada es como te lo habías imaginado, y nada es como habías leido. La imagen de ti misma, monisima, enfundada en un camisón blanco, con tu dulce bebé mamando, y una sonrisa de oreja a oreja mientras recibes a las visitas, está mas alejada de la realidad que la historia de Ricky Martin, el perro y la nocilla.

Para empezar, el camisón no es blanco, es azul. Y si te levantas de la cama con él, se te ve el culo porque está todo abierto por detrás. Si, por detrás, cosa incomprensible, porque, al menos que yo sepa, las tetas no las tenemos en la espalda. Asi que imaginaros tener que dar la teta con eso… misión imposible. Aprovecho desde aquí a hacer un llamamiento a los que llevan el tema del camisoneo de los hospis… que, por favor, creo que no les costaría mucho hacer unos camisones cerraditos por el culete y abiertitos por el escote para las señoras recién paridas. Porque mucho promover la lactancia materna en los hospitales, y luego la primera piedra nos la ponen allí mismo con el camisoncito de marras.

Pues eso, camisón que es el anticamisón, sonrisa que no es sonrisa, dulce bebé que no es tan dulce (o nada dulce de hecho) y tu, que lo único que tienes de mona es el pelo que no te ha dado tiempo a depilarte.

Y, si como yo, a tu bebé le ha dado por querer venir al mundo en plena madrugada, las ojeras que tienes ya no se te van a volver a quitar. Jamás.

Ahí estás tu, intentando que tu bebe, que no para de llorar, se agarre a la teta. Y no se agarra. Y si se agarra te duele. Y si te duele lo quitas. Y si lo quitas, llora. Y vuelta a empezar. El teléfono no para de sonar. Elpadredelacriatura intenta atenderlo como puede. Empieza a llegar gente. Abuelos, padres, tíos, primos. El teléfono sigue sonando. Todo el mundo quiere coger al bebé. No paran de mirarte para ver si lo sueltas y se lo dejas de una vez. Tu estás zombi. La gente habla y ni te enteras de lo que dicen. Llevas casi 24 horas sin dormir, y no puedes mas. Tienes las uñas negras de sangre, el anticamisón manchado, el pelo enmarañado, dolor hasta en el higadillo, y unas ganas de llorar que no puedes con ellas. Y lo de llorar no es precisamente de emoción, noooo… quieres llorar de agotamiento, de angustia, de estrés, de quiéncoñomemandariametermeenesto, de pena, de rabia… y de no sentir por tu bebé nada mas que ganas de que se duerma y te deje en paz un rato.

Ese es el panorama de la puérpera… y lo peor, es que no mejora. Llega la noche, e intentas dormir. Ahora que se ha ido todo el mundo, igual puedo… pero tu bebé, estresado de haber pasado de estar calentito en la barriga de mamá, a oscuras, sin hambre ni frío, a ir de brazo en brazo como si fuese un trofeo… empieza a llorar. Y mira tu por dónde, ahora si que no hay ni una de las visitas que durante el día estaban deseando que se despertase. Ahora te lo comes tu. Debe tener hambre, no ha mamado nada. Te levantas el anticamisón manchado (que por supuesto no has tenido tiempo de cambiarte por los camisones monisimos que habías traido en la maletita… y que ahí es donde se van a quedar) y te lo intentas enganchar por no se cuánta vez. Y no se engancha. Y sigue llorando. Y entonces, empiezas a llorar tu. Sin parar. El agotamiento puede contigo y empiezas a soltar todo. Elpadredelacriatura te mira sin saber muy bien qué hacer, te abraza pero no consigue consolarte. Le pides que por favor llame a algún enfermero. Y lo llama.

Llega el enfermero (digo enfermero, porque en mi caso, fue un santo varón enfermero el que aguantó estoicamente mi llanto durante dos horas, a mi lado y sin moverse aquella primera noche. Un monumento para él), y le dices que tu bebé no come, que no ha comido nada, que se va a morir de hambre, que no sabes si tienes leche, que no sabes si tienes nada, y que como esto siga así al final la que se va a morir vas a ser tu…

Te intenta ayudar, pero el bebé se ha vuelto a dormir (sin comer otra vez). Te dice que esperes a que se despierte y lo vuelvas a intentar. Y que aprovechéis tu y elpadredelacriatura para dormir un poco también. Se va y os volvéis a quedar solos los tres. El bebé en su cuna, elpadredelacriatura en su sofá y tu en la cama. Cierras los ojos, a ver si de una vez consigues dormir… y escuchas a tu bebé respirar. Hace ruido. Parece que se ahoga. Te levantas. Lo miras. Compruebas que está vivo. Te vuelves a acostar. Vuelve a hacer ruido. Te vuelves a levantar… y así una y otra vez… hasta que amanece. Otro día sin dormir, y ya van dos.

Te levantas, vas al baño y te miras al espejo. Casi te caes del susto. Empiezas a llorar otra vez.

Llega el día de irse a casa, y nada mejora. El bebé sigue sin agarrarse, y a ti no te sirven los vaqueros que te llevaste para salir del hospital. Otra cosa que se queda en la maleta. Vuelves a la cintura elastica.

Piensas que en casa, en tu territorio, todo irá mejor. Te encierras en la habitación y piensas que de ahí no sales hasta que ésta que está aquí se ponga a mamar. Y lo consigues. Si. Pero a costa de unas grietas que se abren y empiezan a sangrar. Y duelen. Duelen mucho. Duelen tanto que en ese momento recuerdas el parto como algo dulce y placentero. Bendito parto piensas.

Y tu bebé le coge el gusto a eso de comer, y come. Vaya si come. Come cada media hora. Cada 15 minutos. Cada 5. Ya no sabes distinguir cuándo empieza una toma y termina otra. ¿Pero los bebés no dormian mucho? ¿No comian cada tres horas? Ja. Toma realidad.

Y las grietas no paran de sangrar. Y las visitas no paran de llegar. Y empiezas a odiarlas. Empiezas a odiar a todo el mundo. Odias hasta a tu bebé. Solo deseas que se duerma, que te deje tranquila un rato, que deje que tus grietas se cierren, que te deje dormir aunque sea media hora, media hora joder…. y empiezas a pensar que vaya mierda de madre eres, que no quieres a tu hijo. Y entonces empiezas a odiarte a ti también.

Ves a elpadredelacriatura, cómo mira embelesado a su bebé… cómo lo coge, lo besa, le habla bajito. Cómo le mira las manos y los pies. Cómo le hace fotos. Cómo lo disfruta. Cómo lo quiere. Cómo se alegra cada vez que abre los ojos. Y cómo deseas tu que los vuelva a cerrar…

Ves desfilar a tus amigas por casa, monísimas ellas. Sin cansancio. Sin ojeras. Sin una barriga colgona. Oliendo bien. Y digo oliendo bien porque tu llevas 3 dias sin poder ducharte. Y quién dice 3, dice 4 o 5… se marchan, cierras la puerta, y te pones a llorar. ¿Que por qué lloras? Pues porque tienes envidia. Envidia de su vida. De su libertad. De salir de esa jodida casa en la que llevas no se cuántos días encerrada. Y entonces, el bebé vuelve a llorar.

Y ahí estás tu. Sentada en un sofá. A las 3 de la mañana. Dando de mamar a tu bebé. Lleva mamando desde las 7 de la tarde, y todavía no ha parado. Toda la casa está en silencio. Y es ahí, en ese instante, cuando te sientes sola. Mas sola que nunca. Mas sola de lo que te has sentido en toda tu vida. Como decía Amaya, sientes como si te hubiesen abandonado con un bebé en los brazos. Ala, ahí te las apañes.

La soledad de la puérpera. Una soledad cruda, triste, y difícil. Muy difícil. Nada es como te habías imaginado. Miras a tu bebé, y ni siquiera lo reconoces como tuyo. No sientes ese amor desmedido del que te habían hablado. Solo sientes soledad, tristeza y ganas de huir. Y que eres la peor madre del mundo. Y que vaya mala suerte que ha tenido tu bebé con que le hayas tocado como madre.

…………………………

Todo esto que cuento ahí arriba es la historia de mi puerperio. Pero podría ser la historia del puerperio de cualquier reciente mamá. El puerperio es una etapa oscura (como la de la Inquisición) de la que poco o nada te cuentan. Nadie habla de ello, y eso, francamente, nos hace un flaco favor.

El cóctel hormonal y la revolución de sentimientos que vivimos después de parir, dejan su huella. Y nadie se acuerda de ello. Ni siquiera tu misma. Sientes que te has vuelto loca, no te reconoces… y todos a tu alrededor, a veces, te tratan como tal.

Y es cierto que ya no eres la misma persona. Nunca vas a volver a ser la misma. Parir ha dejado una huella en ti que no se borrará jamás. El antes y el después. Ahora eres madre. Tienes un hijo. Y no podemos pretender que eso se asuma de la noche a la mañana. Requiere un periodo de adaptación, de aprendizaje. Requiere que mamá y el bebé pasen mucho tiempo juntos. A solas. Que se conozcan y se reconozcan. Que se huelan, que se escuchen. Y el resto de la gente, si quiere ayudar, que se dedique a la casa. La comida, la limpieza. El bebé solo necesita a su madre, no le hace falta nada ni nadie mas. Calor y teta es lo único que necesita para sobrevivir. Así de simple. Pero a veces nos gusta complicarlo…

Empecé a saber, a sentir, que quería a Olivia cuando elpadredelacriatura volvió a trabajar. Ahí estábamos ella y yo, solas. Sobrevivir o morir. Amamantarla, tenerla en brazos, dormirla, cambiarla, llorar con ella… empezar a conocerla y que ella me conociese a mi. Saber cómo le gusta que la cojan, inventar palabras que solo ella y yo conociamos… hacerle sonreir por primera vez. Era imposible que no me conquistase. Solo era cuestión de tiempo.

Cuando miro a mi hija, siento un amor por ella que nunca jamás había sentido. Si no eres madre o padre es difícil de explicar, y de entender. Solo quiero que sea feliz. Hacerla feliz. Ayudarle a ser feliz. Daría mi vida por ella, una y mil veces. No me imagino un mundo sin ella, y a veces pienso cómo pude haber vivido todo este tiempo sin tenerla a mi lado.

Porque Olivia no es como me había imaginado… Es mucho mejor. Y solo puedo agradecerle que me eligiese como madre, porque ella es el mejor regalo que me han hecho. Ella me ha convertido en mamá. Y ser mamá me ha convertido en una persona mejor.

Pero todo esto lo siento ahora. Lo sé ahora. En aquel entonces, en aquel mes de mierda en el que lloraba todos los dias sin parar, en el que me sentía agotada fisica y mentalmente… si en ese mes me hubiesen dicho que iba a llegar hasta aquí, y que me iba a sentir así, no me lo hubiese creído.

Cuando estás embarazada, te ve el médico a todas horas, tienes clases de preparación al parto, todo el mundo te habla y te cuenta, te atiende y te escucha… eres el centro de atención. Cuando has parido… con suerte vas a ver a tu matrona a los 10 dias a que te revise los bajos fondos… y se acabó. Ya eres una mujer normal, así que no necesitas nada.

Creo que sería recomendable, por no decir necesario, que, al igual que las clases preparto, hubiese unas clases postparto. Grupos formados por madres que acaban de parir que se reuniesen al menos una vez a la semana, que se contasen sus experiencias, que llorasen juntas, que viesen que no son un bicho raro, que lo normal es lo que están pasando, y lo raro es la sonrisa profident, el tipazo sin barriga, la comidita caliente en la mesa, y el bebé dormidito en su cuna. Que alguien les abrazase, y les dijese que las entiende, que lloren si quieren, que llorar alivia. Y que no se asusten por los pensamientos que acechan su cabeza. Que no son unas madres horribles por pensar esas cosas… son madres normales. Bueno, normales no. Son las mejores madres que sus hijos podrían tener.

Así que desde este, mi humilde blog, le digo a las puérperas que todo esto pasará y que van a querer y quieren a su bebé. Que escuchen a su cuerpo y se guien por su instinto. Que se conviertan en mamíferas y se olviden de convenciones sociales o culturales. Que cojan a su bebe en brazos, que se metan en la cama con él, que lo huelan y se empapen de esa nueva vida. Que lloren todo lo que tengan que llorar. Y que no hagan nada mas, y nada menos, que dedicarse a su nuevo papel de madres. La casa, la comida, las visitas, pueden esperar. Que sepan que todo, todo, lo que sienten, todo, es normal. Y que pidan ayuda si lo necesitan. Que hablen, que se desahoguen. Que no sientan vergüenza por estar tristes cuando se supone que debian estar radiantes de felicidad. Las radiantes son las que salen en las revistas, con photoshop. Las mujeres de verdad tenemos celulitis, y lloramos en el puerperio. Y punto.

Y le digo a las parejas, amigos, amigas, familiares de las puérperas que la madre necesita asumir su papel de madre, y que el bebé no necesita nada más que pasar tiempo con su mamá. Darle a la puérpera un abrazo, escucharla sin juzgarla, ni darle consejos. Hacerle la comida, lavarle la ropa, limpiarle la casa. Mimarla mucho. Mimarla mas. Y, aunque sea difícil entenderla, aunque no pare de gritar, aunque se pase el día malhumorada… quererla. Quererla mas que nunca.

Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando mas lo necesite, ¿no?
Pues eso.



martes, 2 de octubre de 2012

ENTRE HERMANOS ANDA EL JUEGO

Últimamente le daba yo vueltas a una idea que elpadredelacriatura y yo debatíamos el otro día...
El famoso dicho de que los hermanos pequeños son los más mimados... ¿es una realidad, o se trata de una leyenda urbana al estilo de tu leche es aguada y no alimenta? (y que le digan a Olivia si el agua no alimenta, con sus casi 7 kilos).

Elpadredelacriatura y yo coincidimos (cosa rara, porque si hay algo en lo que precisamente solemos coincidir elpadredelacriatura y yo es en nada... ya veis, estamos hechos el uno para el otro...) en que los hermanos mayores se llevan una atención exclusiva que los pequeños nunca van a poder disfrutar.
Cierto es que igual elpadredelacriatura no habla con objetividad desde su posición de hermano pequeño... pero servidora es la de en medio de nada mas y nada menos que 5 hermanos, así que, como ni soy ni mayor, ni pequeña (es lo que tiene ser la mediana) mi opinión es más fiable (eso, o que, como no me ha tocado ser ná, pues me meto con tó).

Olivia será en un futuro (espero) hermana mayor (pobre, tan pequeña y ya con etiquetas), pero actualmente disfruta de su estatus de hija única. Elpadredelacriatura y yo vivimos por y para ella. Porque queremos (y, a veces, porque no queda más remedio, tampoco nos vamos a engañar). Cuando estaba embarazada, elpadredelacriatura ha gastado dias de sus vacaciones para no perderse ni una ecografia, ni una visita al médico... hemos leído libros de embarazo, lactancia y crianza, blogs y artículos en la red, hemos visto reportajes, nos hemos tumbado en el sofá y nos hemos pasado horas mirando mi barriga esperando un movimiento de Olivia cámara en ristre para firmarlo. 
El mundo giraba alrededor de mi (gran) ombligo, y todo se centraba en cuidarme a mi, y al bicho que crecía en mi interior.

Olivia nació, y el mundo se paró para los dos. Estuvimos juntos en el hospital 24 horas al día, nos fuimos juntos a casa, y allí empezamos nuestra andadura familiar durante un mes entero sin separarnos (es lo que tiene que elpadredelacriatura sea funcionario, pero vamos, teniendo en cuenta los recortes, me da que pal siguiente los 30 días de permiso paterno se convertirán en 30 horas).
Bañamos juntos a Olivia, la cambiamos, le cantamos, hablamos, mimamos... reimos y lloramos con ella. A veces siento que hemos dejado de ser una pareja para convertirnos en compañeros unidos por una causa común. ..
Salvo dar la teta (exclusividad materna, es lo que tiene ser mujer) lo hemos hecho, y seguimos, haciendo todo juntos.
Y todo eso, lo disfruta Olivia cada día. Y nosotros lo disfrutamos con ella.

El día que pasemos de ser un trío a ser un cuarteto (o, si fuese por elpadredelacriatura, un quinteto o un sexteto... quién sabe... él por si acaso hecha la primi todas las semanas) supongo que los momentos felices se multiplicaran por dos, pero también el tiempo a invertir. Las tareas tendran que dividirse, y mientras uno atiende a uno, el otro atiende al otro. El nuevo bicho tendrá que compartir con Olivia a sus papis, sus juguetes, la cama familiar, o incluso la teta. Nada será en exclusiva para el, y a veces me da pena pensar que estaré doblemente cansada para atenderle como se merece. Como contrapartida tendrá una hermana muy simpática con quien jugar, y no será un conejillo de indias en manos de unos padres inexpertos... 

Por eso, nunca he entendido la "pena" de la gente hacia el niño que va a tener un hermano. El principe destronado le llaman. De verdad que no lo entiendo. Para mi la pena es precisamente que se quedase así, de principito entronado, pero solitario. Desde luego, yo no sería la misma sin mis hermanos, ni mis hermanos sin mi. Siempre agradeceré a mis padres que hayan sido tan generosos (o tan descuidados...) y creo que es uno de los mejores regalos que nos han hecho. No heredaremos dinero, pero si un montón de historias diarias que da el ser una (gran) familia numerosa. Y agradezco a mis hermanos igualmente el haberme convertido en tía, que es casi casi tan guay como ser mamá (eso si, mucho menos difícil...). Como véis, la mía es una familia en constante crecimiento, sin aburrimientos posibles, que se merece, no uno... sino cientos de posts...

Todo tiene sus pros y sus contras, claro está... pero retomando el tema de la entrada, y puestos a tener que elegir... no se con qué puesto familiar me quedaría... De hecho, una vez en una entrevista de trabajo me preguntaron en qué puesto estaba entre mis hermanos... y les debió molar la respuesta, porque me contrataron... así que, de momento, y para no meternos en camisas de once varas, sigo eligiendo el del medio, que así ni me mojo, ni me salpican.

En fin... con estas reflexiones dejo abierto el debate... ¿hermanos mayores o pequeños? ¿Quien parte y reparte y se lleva la mejor parte?


viernes, 28 de septiembre de 2012

LA RAYITA QUE LO CAMBIÓ TODO

En plena crisis, mundial, y de los 30, el padre de la criatura (en adelante, elpadredelacriatura) y yo decidimos embarcarnos (que no casarnos) en esta aventura.
Ya véis, tan agusto que estábamos viendo la vida pasar desde los balcones de nuestro pisito latinero, y nos dió por complicarnos la vida... aburridos que debíamos estar, oye. Hacía ya tiempo que los domingos habían pasado de ser un dia de resaca, a convertirse en un dia de visita familiar a los sobrinos. Y las noches de sábado de peli-manta ganaban a las de after...

Era agosto del 2011, y acabábamos de volver de vacaciones.

Llevaba unos días sintiéndome rara... estómago revuelto, mareos, venas azuladas marcadas por ahí... lo que es sentirse rara, vamos. Creía yo que en breve iba a estar en uno de esos días en los que a las mujeres se nos fastidia la pituitaria, y nuestro sentido del olfato deja de funcionar... pero pasaban los días y mi amiga la de rojo no me visitaba...

Elpadredelacriatura opinaba que yo tenía un embarazo psicológico... psicológico, si... (a este respecto, adelantaré que 36 semanas mas tarde, también insinuó que yo no estaba de parto... y 5 horas después Olivia estaba enganchada a mi teta...) Como veréis, elpadredelacriatura es todo intuición...

En su defensa he de decir que yo también dudaba del tema... no podía ser que hubiésemos acertado a la primera. Bueno, poder se puede, pero no se... a la gente le cuesta mas, no? y además, no me ha dado tiempo a hacerme a la idea... que no hombre, que no!

Pero un domingo, después de venir de casa de los suegros, y sentir algo parecido a "asco" al olor del rape... me paré en la puerta de una farmacia, y comuniqué a elpadredelacriatura que iba a comprarme un test de embarazo.

Era domingo, si, y el Madrid jugaba su primer partido de liga. Que por qué me acuerdo de eso? porque elpadredelacriatura me miró con cara de tuestásloca, y me dijo -bueno vale, comprátelo, pero te lo haces después del partido, que si no me lo fastidias- Si... nuestra vida siempre ha sido así de romántica...

Así que entré, y pedí un test de los normalitos y baratitos... no ese que anuncian en la tele que solo le falta hablar (había que ahorrar por lo que pudiese venir), y nos subimos a casa.
Me encerré en el baño y leí las instrucciones. Hacérselo con la primera orina del día, decía, que es más fiable. Mmmmm... son las 8 de la tarde, y me acabo de beber un vaso de agua porque no tengo ganas ni de mear... bueno, ya que lo tengo aquí, me lo hago igualmente.
Elpadredelacriatura aporreaba la puerta -yaaaaa?¿?- y yo le decía -anda y vete a ver el fútbol- pues eso... todo romanticismo oiga.
Así que si, lo usé, y... no hubo que esperar ni medio minuto y ahí estaba la famosa rayita. Esa que lo cambió todo...

Elpadredelacriatura entró en el baño, y, en su linea, desechó las instrucciones, cogió el aparato, lo miró y me dijo -bah, no estás embarazada-. Pobrecito, pensé yo... esta en la primera fase del duelo, la negación...
Intenté explicarle que si, que se leyese las instrucciones, que aunque la raya fuese clarita, daba igual. Si hay raya, hay bombo... pero él erre que erre.
Así que agarré la cartera, y bajé nuevamente a la farmacia a comprar, ahora si, el test ese que anuncian, que se deja de rayas y te lo dice claramente. El test antiescépticos... para los que si no lo ven, no lo creen.
Cuando subí a casa, ahí estaba elpadredelacriatura, con el cacharro en una mano, y las instrucciones (las primeras, y únicas, instrucciones que se leyó en su vida! fiesta!) en la otra... blanco como la pared, me miró, y me dijo -si... estás embarazada- Bendito sea dios! ha descubierto la pólvora!
Aún así me hice el nuevo test... y el nuevo test habló. Y dijo EMBARAZADA, of course.

Durante unos minutos nos sentamos en el sofá, mirando al frente... en silencio... ninguno de los dos decía nada... cuando una ve en la tele las pelis (ay las pelis... cuánto daño hacen las pelis...), o los anuncios de los test esos... y la famosa y mágica rayita aparece... todo es alegría y alboroto, besos y abrazos... lágrimas... y ahí estábamos los dos, blancos y en silencio... sin tocarnos, ni mirarnos...
No se quién rompió el hielo... y dijo algo así como... bueno... pues parece que vamos a ser papás. Y ahí si recuerdo que hubo un beso y un abrazo... y alguna lagrimilla... mas de acojone, que de alegria, pero en fin... haberla, la hubo.

Lo siento... no sentí esa alegría inmensa de la que me habían hablado, creo que ninguno de los dos la sentimos... ni tuve ganas de coger el teléfono y anunciar a bombo y platillo mi estado "buena" esperanza... lo que sentí fue un vértigo tremendo, un acojone increíble, y una sensación de enquélíomehemetido que no me dejaba ni respirar... y si, era un embarazo buscado, y si, era un embarazo deseado... pero ese día mas que nunca entendí el dicho aquél de -ten cuidado con lo que deseas que puede hacerse realidad-, pues toma deseo y realidad. Ahí lo llevas...

Ni que decir tiene que esa noche los dos comimos techo como nunca... y nos dieron las 3 y las 4, si, y las 5 y las 6...

Ese día empecé a darme cuenta de que las cosas, y mas aún en el mundo de la maternidad, no son siempre como nos las cuentan, ni como nos las venden, y que no hay nada de malo, ni de extraño, en tener miedo (si no lo tengo ante el cambio mas brutal de mi vida, cuándo lo voy a tener?). Si hubiese asumido eso antes... me habría ahorrado muchos sentimientos de culpa que me invadieron a lo largo de los meses siguientes.
Pues si, necesité un tiempo para asumir mi nuevo estado... y, si bien es cierto que a lo largo de los dias siguientes empecé a estar contenta y a querer poco a poco ir haciendo pública la noticia... el vértigo, el miedo, los sentimientos contradictorios me acompañaron durante -casi- todo el embarazo...

Pero eso... ya es materia de otro post :)