Hoy hace un año mi vida cambió para siempre...
Tal dia como ayer, de madrugada, me desperté con contracciones. De esas que molestaban, y bastante... Se lo comunico a elpadredelacriatura, abre un ojo, me mira, me da un beso, y se da la vuelta a roncar tan feliz. Así es el... nervioso donde los haya. Yo no aguantaba en la cama, así que me levanté y me fui al sofá. El día se hizo largo y pesado... las contracciones iban y venían, pero yo, primeriza donde las haya, no tenía claro si eran de trabajo de parto o no... empezaba la semana 39 de embarazo.
Ante la duda, prefería esperar, pasear... llegar al hospital y tener que darme la vuelta no me apetecía mucho... sobre todo si ese hospital estaba en Aranjuez... y en el fondo, esperaba llegar allí y que me dijesen -pero si estás de 7 cm-! porque de ilusiones sabemos que también se vive...
Después de comer elpadredelacriatura y yo salimos a dar un paseo, por eso de acelerar la cosa... y mas de una contracción me hizo pararme y respirar hondo. Volví a casa, y entre risas y más contracciones, me puse a hacer la cena. Elpadredelacriatura, remitiéndose a las peliculas americanas, decía que yo no estaba de parto... las parturientas no se ríen! ni preparan cenas!... mi madre, más ducha en partos (7 le avalan) me miraba y me decía -hija mia... vete al hospital, que estás-. Yo dudaba, y por lo que pudiese venir... cené en condiciones (que oye, a saber cuando iba a volver a comer), me pegué una ducha, y llamé a la Dra. Medina, mi amiga, y ginecóloga de cabecera, diciéndole que llevaba bastante rato con contracciones regulares, y alguna que otra bastante molesta...
Así que, a las 11 de la noche de un sábado 28 de abril, salimos para el hospital... y exactamente 5 horas y 47 minutos después ya estabas aquí.
Hija mia, este ha sido sin duda el año mas increíble de toda mi vida. Una piensa que a sus treinta y tantos ya está de vuelta de casi todo... y de repente llegas tu, con tus 3 kilos de peso, y tus manitas diminutas, a poner el mundo patas arriba. A lo largo de estos 365 días he sabido lo que era reir, y llorar de verdad. He conocido la felicidad y la tristeza, el amor y el dolor. He sabido lo que era el agotamiento y el miedo, la paz y la tranquilidad. La belleza. He sentido removerse cada parte de mi cuerpo cada vez que te miraba.
Hoy es tu primer cumpleaños y no puedo dejar de darte las gracias. Gracias por ser un bebé tan diferente a lo que yo pensaba (o esperaba) que tenían que ser los bebés (yo, y los libros, y las abuelas, y hasta el vecino del quinto)... por pasarte el día enganchada a mi teta, por tener el síndrome de la cuna con pinchos, por odiar con todas tus fuerzas el carro... porque si hubieses comido cada tres horas, te hubieses quedado dormida plácidamente en tu cuna, hubieses ido tan feliz de paseo en la sillita... probablemente mamá y papá se habrian perdido lo maravilloso que ha sido dormir contigo, portearte, amamantarte, pasarse horas pegada a ti... y, es mas... si hubieses sido así, habrías sido mas bien parecida a un robot-nenuco, y no a Olivia.
Olivia... la que pide apua cuando quiere teta (y cuando quiere agua). La que se vuelve loca intentando levantarme la camiseta cuando llego de trabajar. La que se ríe a carcajadas con su papi y abraza a sus peluches como si no hubiese un mañana. La que adora los esparragos trigueros. La que tira toda la comida al suelo (para desesperación de papá y risas de mamá). La que pone ojitos de sospecha, se suena la nariz, te saca la lengua, da palmitas, te dice que cumple un año, y que el pollito le pica en la mano, así, todo de seguido y sin pestañear. La que baila moviendo los hombros. La que gatea y se pone de pie agarrándose a lo que pille. La que odia que le cambien de pañal. La que le encantan los libros.
Gracias a ti me he liberado de convencionalidades sociales, me he dejado llevar por mi instinto. He perdido la vergüenza, y me he reconciliado con mi misma y con mi cuerpo. Ese al que continuamente le sacaba defectos, hoy me parece la máquina mas perfecta de la naturaleza. Solo con él he sido capaz de gestarte, de parirte, de alimentarte y de amarte. No me ha hecho falta absolutamente nada mas. Así que cada gramo de grasa, cada estría... me recuerda a ti... y me hace sonreir. Desde que llegaste a mi vida me siento poderosa, y maternal. Me siento más mujer. Más calmada, más pacificada, y mas feliz. Cada vez que te veo... me siento capaz de todo.
Porque tu, princesa mía... eres la persona mas maravillosa que he conocido en mi vida. Eres magia pura, inocencia. Eres perfectamente imperfecta. Eres grande y a la vez tan pequeña. Y hoy quiero decirte que, por favor, sigas siendo así... Que siempre seas tu. Que pase lo que pase, hagas lo que hagas, digan lo digan, y peses lo que peses... no te olvides nunca de que eres preciosa, por dentro y por fuera. Eres, con diferencia, lo mejor que papá y yo hemos hecho en la vida... y vas a llegar lejos. Todo lo lejos que quieras llegar. Porque tu, mi vida, puedes hacer todo lo que te propongas. Puedes soñar lo que quieras, dormida, o despierta. No hay metas en el mundo que no puedas alcanzar. No dejes que nadie controle tu camino, ni tus actos. Se libre, y que tus únicas normas sean el respeto a ti misma y a los demás... La vida es difícil... pero también fabulosa. Y tienes el derecho y el deber de vivirla como quieras. Porque tu no perteneces a nadie, ni siquiera a mi, ni siquiera a tu padre. Tu solo te perteneces a ti misma. Así que vive, ama, sueña, piensa, disfruta... y sé feliz. Papá y yo te estaremos observando, fascinados, y acompañando en tu camino... si tu quieres, claro.
Y recuerda mi vida... tu no tienes que ser ni mala, ni buena, ni gorda, ni flaca, ni alta, ni baja... Tu, mi amor, solo tienes que ser Olivia.
Felicidades preciosa. Que cumplas muchos, muchos, muchiiiiiiisimos mas.
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Prueba superada! |